lunes, mayo 28, 2012

El invento del amor

Tengo la impresión que la humanidad ha inventado la emoción del amor para poder dar cuenta de los límites de la mente en su relación con nuestros aspectos emocionales.

Cómo hago para que mis emociones físicas (herencia biológica de millones de años) como la ira, el miedo, etc. no sean amplificadas hasta lo indecible por esta caja de resonancia evolutiva que es mi mente?

Uso una emoción que funciona como amortiguador: el amor.

Así, cuando uno está en el amor, como en un bajo continuo del vivir, esta relación de retroalimentaciones (positivas?) que ocurre entre las emociones y la mente tienen una posibilidad de ser manejadas.

Por ello pienso que el amor es un invento.

Es una idea que actúa.

Y como idea podemos profundizar su valor.

No es mala idea.

Queda claro?

Instalas la idea del amor entre tus emociones y tu mente con el objeto de cortar los procesos de retroalimentaciones que ocurren entre ellos.

Así, desarrollas mecanismos que permiten potenciar procesos reductores (no represores) de este proceso de retroalimentación. Por ejemplo, uno importante, el desapego.

El desapego apunta, principalmente, a la emoción de angustia por la pérdida. Tu mente puede amplificar esa emoción a niveles patológicos, hasta en algún momento tu vida esté sumergida en la angustia. Entonces bajo la idea/emoción del amor puedes hacer ejercicios que te permitan previsualizar la pérdida, vivir el dolor de dicha pérdida y, al mismo tiempo, vivir el consuelo de que toda pérdida, es una posibilidad propia del vivir. Con ello, la angustia debería disminuir. Y en la medida que seas consciente de su origen y ejercites el desapego profundizas y te aproximas a vivir en la emoción del amor.

Así el mecanismo del desapego es un mecanismo, una técnica, que te permitiría comenzar a cambiar la emoción en la que vives, desde la angustia a esta emoción clave del buen vivir que es el amor.

Ese bajo continuo de la felicidad.

Suerte

martes, mayo 01, 2012

Resumen

Hoy escribiré sin un tema específico, sólo por el gusto de escribir a ver que sale. Las ideas que andan en mi ecosistema mental son algunas que puedo resumir como siguen:

[1] Hace 13000 años, producto de que la humanidad inventa la agricultura y la ganadería comienza a forjarse esta cultura que actualmente se autodestruye.

[2] Esta cultura, a diferencia de la asociada a la caza y la recolección, se articula en torno a la idea que la especie humana (homo sapiens sapiens) es superior a las otras especies vegetales y animales por que las ha domesticado.

[3] Así, esta nueva cultura se comienza a diferenciar de la anterior al cambiar la relación que la especie humana tiene con las otras especies. Se pasa de una relación participativa a una dominativa.

[4] De la dominación se pasa a la apropiación, como valor relacionado, dado que al decir: "yo lo sembré", "yo lo planté", "yo lo domestiqué", "yo lo cuidé", etc... los vegetales y animales pasarían a ser propiedad de quién hizo el esfuerzo. Cosa que no ocurría en la cultura de cazadores y recolectores. Con ello, en un acto de simplificación, se desconoce todo el universo de contribuidores al "milagro de la domesticación".

[5] Junto a la idea de apropiación comienza a surgir la emoción del miedo a la pérdida, lo que se soluciona, normalmente, con mayor apropiación. Se asume que quien más propiedades o bienes tiene, debería tener menos miedo de "perderlo todo". Quien más tiene, entonces, debería ser el que tiene mayor capacidad de apropiarse de más, el más fuerte. En la especie homo el más fuerte es el macho. Y el más fuerte de los fuertes es: el macho alfa, es decir, el padre de los padres.

[6] Así, entonces, con la apropiación, la figura del padre se hace central a la cultura naciente y lo permea todo; con ello aparece el poder y su materialización personal: el padre, el jefe, el rey, el dios, etc. Un punto especial es la idea de dios, que deja de ser un dios terrestre o material para hacerse cósmico, lo que justifica, para la cultura, un dios fuera de la tierra, creador, que entrega ésta a sus hijos.

[7] Y, entonces, asociado a la apropiación, al poder, al padre, está la idea de crecimiento: "Tengo más, entonces soy más poderoso. Debo crecer para tener más y alejarme del miedo a la pérdida".

[8] Desde hace 13000 años el valor del crecimiento ha sido clave en nuestra cultura, en desmedro de otras culturas, menos fuertes, y en nombre del padre, rey y dios. Nuestra cultura es en su raíz la más fuerte de todas las otras culturas a las cuales domina por, por supuesto, a fuerza.

[9] Y a partir de estos simples valores claves y las emociones asociadas, principalmente la angustia y el miedo, se ha construido esta cultura. Que es principalmente, también hay que decirlo, sólo una idea.

[10] Nuestra cultura ha llegado al límite del crecimiento, no va a poder crecer más. Ya que la última y significativa fuente de crecimiento (exponencial) ha sido el descubrimiento, uso y abuso de los combustibles fósiles, fuente que ha comenzado a dar señales de imposibilidad de aumentar su capacidad de producción. Las otras fuentes, renovables, tienen límites físicos, económicos y de mercado para reemplazar adecuadamente a las fósiles.

[11] La vida económica de nuestra cultura se ha entrelazado fuertemente a la necesidad de crecimiento constante (la banca, la deuda, la bolsa y el cocinero). El crecimiento constante requiere un aumento de energía constante por el grado de imbricación que hay entre crecimiento y energía necesaria para ese crecimiento ocurra (ver casos de plantas, animales, sistemas, etc... "no sea huevón, nada crece de la nada").

[12] Cuando el flujo de energía comienza a mermar, como ha ocurrido luego del Peak Oil, ese crecimiento constante ya no es sostenible por lo cual la alternativa es el decrecimiento y su consecuencia en términos económicos es la recesión. Con la recesión todo lo que tenemos va a comenzar a achicarse; es decir, nuestros bienes van a disminuir, vamos a decrecer. Es decir nos vamos a ir haciendo más pobres día a día.

[13] Eso es inevitable.

[14] La forma en que estimo debemos enfrentar ese sino inevitable es cambiando de cultura. Es la solución más extrema pero es, también, la más profundamente adecuada.

[15] Para hacer un cambio cultural debemos desconstruir, en nosotros mismos principalmente, la cultura autodestructiva. Un proceso de desconstrucción es un proceso reflexivo que busca desarmar los conceptos establecidos a modo de ir, en forma consciente, observando y quitando los componentes claves de la cultura -la que muere- para, con ello alcanzar la libertad cultural que nos permita, a partir de ese terreno llano, construir una nueva cultura.

[16] Hemos desconstruido, en los post anteriores, los conceptos claves de la cultura, principalmente desde la perspectiva valórica y, sobre todo, de lo que considero es central: el concepto del padre como dogma.

[17] A partir de esa desconstrucción (y otras menores) llegamos a terreno llano y dada la oportunidad comenzamos la construcción de la nueva cultura desde el espacio valórico, consciente. Usamos lo que considero son los valores que nos representan adecuadamente como especie en un mundo poblado por otras especies animales: equilibrio y diversidad.

[18] Para este proceso de desconstrucción es necesario, también, desconstruir las ideas como dogmas diversos (de inteligencia, de verdades eternas, de verdades, etc.) cosa que hacemos hipostasiando la noción que las ideas son sólo un mecanismo evolutivo comparables a los dientes del tiburón o de un smilodón. Mecanismos que hacen nuestra diferencia como especie (entre otras diferencias) y que resultan adecuadas como mecanismos de supervivencia pero que pueden, también, no resultar adecuadas (cosa que pasó con el smilodón).

[19] Así, si alguien tiene una idea sobre algo, también puede tener una idea distinta. Si primero aquel tenía una idea, luego puede tener otra. Uno, como miembro de esta especie, es libre en cuanto a las ideas. Todo se construye de ideas que, por lo mismo, son contingentes: pueden ser de una forma como también pueden ser de otra.

[20] Así, en resumen, el contexto de nuestro nicho de vida va a cambiar por que la cultura en la que vivimos ya no va a poder seguir reproduciendo uno de sus valores claves: el crecimiento. Con ello todo se va a desmoronar, la forma de vida que sustentamos va a desaparecer y será un suicidio seguir manteniendo las mismas ideas. Por lo cual requeriremos nuevas ideas, articuladas en nuevos valores para poder seguir viviendo adecuadamente como especie.

[21] Se entendió?

Cambia de idea, de cultura, de vida, etc. voluntariamente antes de que las circunstancias te fuercen a cambiar en lo que inevitablemente serán tiempos más difíciles.

Suerte

domingo, abril 29, 2012

Totila Albert

Totila Albert era un escultor y librepensador, chileno, que tenía una importante intuición respecto a la nueva cultura.


He descubierto recientemente su página (que está en el link anterior) y de ella me he tomado la libertad de extraer un escrito que me hace mucho, pero mucho sentido.

Se los dejo:

LA EPOPEYA DEL TRES VECES NUESTRO

Prólogo

Se ha buscado la causa de la desunión de los seres humanos y del irremediable desorden que reina en las condiciones de la vida humana, y en esta búsqueda se ha criticado, por cierto, al Estado, y a la Iglesia, pero nunca se ha dado el paso definitivo: hacer responsable al creador de estas instituciones, que se atribuyó arbitrariamente valor absoluto y se adjudicó el derecho de disponer de la vida y la muerte de la familia, declarándola su propiedad y apoderándose de sus bienes.

Ya es tiempo de que nos ocupemos no solo de los síntomas sino también del germen de la enfermedad y de que al fin reconozcamos en el Patriarcado la causa tanto de nuestras imperfecciones humanas como también de nuestras formas artificiales de vida.

Sobrecogedora es la búsqueda simultánea de aquello que tenemos en común y sobre lo cual pudiéramos descansar, y por otro lado la manifiesta incapacidad de encontrar lo que se busca. Ya es ahora tiempo de que nos demos cuenta de que no es afuera donde debemos buscar y encontrar lo que tenemos en común, sino dentro de nosotros mismos.

¿Qué tienen de común todos los seres humanos? Su estructura dada por la naturaleza: “Padre”, “Madre”, “Hijo”, estructura que tanto es externa como interna.

Todo ser humano es una trinidad.

Ya el óvulo fecundado contiene en potencia sus tres componentes.

En la hoja exterior, ectoderma, que produce la piel, los órganos de los sentidos y el sistema nervioso central y establece el enlace con el macrocosmo, podemos comprobar el principio paterno;

En la hoja interior, endoderma, que desarrolla las vísceras y realiza el enlace con la tierra, verificamos el principio materno, en la hoja intermedia, mesoderma, que consiste en una hoja vuelta al ectoderma y otra al endoderma y de la cual resultan el futuro sostén en sí (esqueleto), la acción (musculatura estriada), la vida que da impulso y provoca la circulación (corazón), la responsabilidad en la conservación de la especie (glándulas germinativas) se nos presenta el principio filial.

Con estos tres principios nace el hombre y puede desarrollarse armónicamente sólo cuando después de nacer ve que sus tres componentes son del mismo modo fomentados.

Pero en toda la historia de la humanidad conocida por nosotros el equilibrio de estas tres componentes se halla destruido.

En el primer período, mediante la exagerada acentuación del componente filial. (Filiarcado: nómades que migran al encuentro de la primavera y sacrifican a los padres que de todas maneras sucumbirían en el viaje; por consiguiente la época llamada en la Mitología de todos los pueblos “Edad de Oro”, y de la “Eterna Juventud” ).

En el segundo período, mediante la exagerada acentuación del componente materno. (Matriarcado: Proyección del hogar microcósmico, el útero, en el macrocosmo, vida sedentaria, agricultura, arquitectura, comienzo de la “cultura”; eliminación del padre del hogar, y reacción a ello: formación de asociaciones masculinas en la selva, iniciación de los hijos varones en estas sociedades masculinas, inventos de los utensilios de pesca y caza y de las armas, y el comienzo de la investigación de las fuerzas naturales y de su dominio).

En el tercer período, mediante la exagerada acentuación del componente paterno. (Patriarcado: descubrimiento y apropiación de la tierra, conquista del hogar materno, caída del Matriarcado, llamada en la Mitología “la lucha de la luz, Patriarcado, contra las tinieblas, Matriarcado” Establecimiento del derecho paterno absoluto.)

En éste último estamos todavía atavísticamente envueltos, y adquirimos mayoría de edad como especie solo en el caso de liberarnos del gobierno del padre absoluto. No solo a él pertenece la tierra, se ha apropiado de ella y la ha repartido conforme al poder y arbitrio, de tal modo que ya no sabemos que hacer con tantas Patrias. He aquí que soñamos con un Gobierno Mundial Supernacional y olvidamos que con ello no atacamos la enfermedad, el Patriarcado atavístico, de manera que en realidad eludimos la verdadera salud de las relaciones humanas. La tierra no debe ser más un campo de lucha de conquistadores: la Tierra está conquistada y es Tres Veces Nuestra, pertenece al padre, la madre y el hijo.

¿Pero cómo debemos liberarnos del dominio del padre absoluto? Solo así: no sirviéndole nadie más en todo el mundo y simultáneamente. Esta es la única revolución que tiene derecho a llamarse así, porque ella significa evolución, desenvolvimiento armónico de los tres componentes.

Hasta aquí todas las revoluciones dentro del patriarcado no han hecho sino colocar al hijo en el puesto del padre.
El Tres Veces Nuestro coloca al padre, a la madre y al hijo en sus derechos naturales. Punto de partida para comprobar estos derechos es el conocimiento de las funciones biológicas de estos tres componentes.

Funciones paternas:
Engendrar, crear, producir, darle forma al regalo de la vida desde el pan hasta el arte.

Funciones maternas:
Recibir, alimentar, educar y entregar a la vida el ser completo.

Funciones filiales:
Desarrollarse, aprender, desear y ser libre.

Pero donde y cuando el padre absoluto asume autoritariamente funciones maternas y filiales, torna la alimentación en negocio, la educación en esclavitud, el deseo en arbitrio, la libertad en ansia de dominio, y en vez de entregar a la vida el ser completo lo entrega a la guerra y a la muerte. Así se venga en la especie el crimen contra la naturaleza.

Después de haber realizado históricamente las tres posibilidades del desequilibrio de los tres componentes la Humanidad no tiene para desarrollarse y cumplir con su misión otra alternativa que realizar el equilibrio de los tres componentes.
Podemos organizarnos con los Tres que en verdad somos, una sola familia sobre la tierra ( en vez de combatirnos y destruirnos mutuamente), una familia que lleva su menaje libre e independiente, sin el negocio (Política) , ni la mediación (Diplomacia), ni la presión (Ejército) de padres especuladores estatales y eclesiásticos.

Padre, Madre, Hijo trabajan voluntaria y responsablemente uno para el otro y no necesitan recompensa alguna, porque cada uno de ellos vive en el Tres Veces Nuestro, que no conoce ni fronteras ni negocio con los bienes de la tierra y rendimiento del ser humano. Cada uno despliega su actividad por propia elección, por amor a su actividad, y nadie se castigará a sí mismo no haciendo nada. Pero en el Patriarcado trabajamos para ganar dinero, sin considerar si somos aptos para determinada clase de trabajo, y, por lo tanto, se pierde en su mayor parte, la energía de la especie. De aquí provienen las preocupaciones económicas del patriarcado.

Pero este fracaso de la economía artificial del Padre absoluto no es nuestra única falla: fracasamos en nosotros mismos.

Fracasamos en nosotros mismos, porque, bajo la presión de la exclusiva orientación hacia el patriarcado, no solo dejamos de desarrollar los componentes maternos y filiales, sino desarrollamos aun equívocamente el componente paterno, obligados a aceptar como verdaderos sus arbitrarios supuestos, sus erróneas valoraciones, sobre la base de una milenaria educación patriarcal.

Esta violó la Naturaleza del ser humano y con derecho podemos decir que al ser humano aún no lo conocemos.

La educación, basada en el armónico cultivo de los tres componentes, nos mostrará lo que es por naturaleza el ser humano.

Los principios paterno, maternal y filial no dependen del sexo ni de la edad.

Aclarar todos los pormenores de este proceso de necesaria investigación no puede ser la tarea de un prólogo.

El tema está dado. Su desarrollo debería recomendarse a institutos de investigación universales del Tres Veces Nuestro.

TOTILA ALBERT