lunes, marzo 19, 2012

El vacío, el cocinero y el amante

Me he encontrado con este tema:

El vacío.

Voy a comenzar con su perfecta descripción:
El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao.
El nombre que se le puede dar no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el principio del universo; y con nombre es la madre de todas las cosas.
Desde el no-ser comprendemos su esencia; y desde el ser sólo vemos su apariencia.
Ambas cosas, ser y no ser, tienen el mismo origen, aunque distinto nombre.
Su identidad es un misterio.
Y en este misterio se haya la puerta de toda maravilla.

Lo anterior corresponde al primer apartado del Tao Te King de Lao Tse.

La primera vez que leí este apartado del Tao Te King, eso alrededor de 20 años atrás, sentí que era un fin de una búsqueda de muchos años, pero también fue el principio de otras búsquedas que continúan y continuarán.

Y fue en mi adolecencia cuando tuve una primera aproximación al darme cuenta de lo lleno que estamos.

Llenos de ideas, de anquilosamientos, de mucho todo.

Normalmente ilusiones.
Si: ilusiones.

Cada vez se me hacen más patentes.
Cada día que tengo una aproximación a la "realidad", esa de la micro, del colegio de mi hija, de la calle, de mi antiguo trabajo. Esa de las conversaciones cotidianas, de las noticias, de los esfuerzos todos de explicarse esto inexplicable y creerlo como "la verdad".
Cada vez que me aproximo a esa "realidad" desde mi propia "irrealidad" veo la ilusión.

Ese correr como galgos de carrera detrás de la liebre de peluche sin nunca alcanzarla.

Cual es tu liebre de peluche?

La nueva casa? El nuevo auto? La oficina? La jubilación? La carrera? El examen? El viaje?... hay miles.

Yo sé cuales son las mías. Pero, también, yo le veo el peluche.

Le ves el peluche a las tuyas?
La ventaja que tiene el que uno vea o no el peluche del conejo es que finalmente hay un nivel de ilusión en el que aquel que ve el peluche puede no participar.

Ya. Me he escapado de la idea del vacío.

Qué es el vacío?

Hace poco escribia del sentido de la vida. Bueno, escribía que nos ayudaría mucho si pudieramos darnos cuenta que el sentido de la vida, para todo lo viviente, es... ninguno!!... bueno, seguir con vida.

La vida no tiene otro sentido que la misma vida. Vida produce vida para producir vida por la vida.

Es no teleológica.
Y por qué no tiene sentido?

Por qué no es necesario que tenga.

Pero nuestra cultura autodestructiva si necesita que tenga un sentido. Pero eso es una ilusión.Como todo lo que proviene de la cultura autodestructiva.

La no aceptación del vacío. La no aceptación de la vacuidad de la existencia. La no aceptación de la idea del ser y el no-ser como un todo indivisible está a la raiz de nuestra cultura que se autodestruye.

El vacío no es apropiable.

El no vacío. El fin. El objetivo trascendente. Eso sí es apropiable.

Y ahí ha comenzado todo.

Cuando nuestros padres, hace trece mil años decidieron apropiarse.
Y ahora estás tu aquí.

Corriendo tras tu conejo de peluche.
Pensando que es de verdad.
Y resulta que es una ilusión.

Y es probable que le hayas visto el peluche a tu conejito.

Y por eso estás leyendo esta tontera.

O esperas saber que pasó con el cocinero y la amante?
Bueno esos son cosas que inventamos para llenar nuestro vacío.

Ese vacío que surge de no aceptar el vacío.

El vacío de nuestra existencia, si, esa, la tuya y la mía y la de todos.

Seguro que pensabas que había un propósito de dios para las naciones de la tierra.

Y un conejo de peluche para cada uno.

Despierta de una vez.

Suerte