miércoles, enero 11, 2012

Complejidad

La valoración de la diversidad propone un esfuerzo mayor a nuestro intelecto. Toda vez que aquel, pese a lo que creamos, es bastante limitado.

Según los estudios de Miller en la década de 1950 los humanos podemos manejar, en forma paralela, 7 elementos (7 +/- 2), si distinguimos más de 7 entonces se activa un mecanismo que comienza a agruparlos para reducir la complejidad a los 7, o menos, que son los que podemos manejar con nuestra memoria de trabajo.

Es decir, la máxima complejidad que podemos manejar es de 9 elementos.

Y con suerte podemos ver las relaciones entre esos elementos.

Nuestra mente, pese a todos los "logros" que tiene asociada, es muy limitada a nivel de manejo de la complejidad. Por lo tanto la capacidad de trabajo que tenemos en contextos de alta diversidad es desastrosa. Lo que claramente se ha demostrado y se sigue demostrando.

Es decir, la única forma que tenemos de lidiar, usando nuestra mente, con la complejidad que lleva aparejada la diversidad es a través de reducirla agrupando elementos y, claramente, dejando de ver cosas que evaluamos como no importantes.

Uff.

Que cagada.

Vivimos con un hoyo intelectual del tamaño del sol y ni siquiera nos damos cuenta, y peor, nos ufanamos.

Pero, y como hacemos frente a la complejidad del nuevo mundo que surge cuando damos cabida a la diversidad?

La forma usual que tiene la cultura autodestructiva para hacerle frente es el reduccionismo. Es decir, tal diversidad se reduce invisiblizándola o, lo que es usual, destruyéndola.

La cultura autodestructiva montada sobre la idea del control (un valor autodestructivo) usualmente destruye la diversidad y la reemplaza por la unidad o la unicidad de modo de poder establecer sistemas de control simplificados.

En los últimos siglos hemos visto como esta situación se ha exacerbado a tal punto que actualmente, viendo el peligro inminente de tales prácticas, se han alzado voces y se ha comenzado a desarrollar métodos que reinstalan los conceptos de equilibrio y diversidad.

Por nuestras limitaciones intelectuales, que se traspasan, lamentablemente, al colectivo dado que la divergencia en términos de la cultura autodestructiva ha sido, es y será castigada, pese a que en los últimos años se le llama innovación... (10 años de innovación no pueden con 10 mil años de represión); no nos resulta fácil abordar adecuadamente el tema de la diversidad (y el rico equilibrio que ella permite).

Pero, la duda es cómo sistemas, seres vivos, más simples que nosotros en términos intelectuales sí pueden integrarse adecuadamente en procesos de diversidad? Cómo esos seres vivos forman parte adecuadamente de ciclos ecológicos complejos equilibrados, autosustentables y diversos?

Qué mecanismo de conocimiento hace que esos seres vivos no rompan dichos ciclos y participen adecuadamente de los mismos y de su cadena de autoproducción constante?

La complejidad que comportan nichos ecológicos equilibrados y diversos no la podemos manejar intelectualmente, nuestro intelecto está incapacitado para poder aproximarse a entender los millones de relaciones e individuos que participan de esa dinámica.

Cual es, entonces, el mecanismo que debemos activar para lograr poder insertarnos desde la perspectiva de los valores del equilibrio y la diversidad en dichos nichos autosustentables?

Hay ejemplos de personas, como Masanobu Fukuoka, y de comunidades, como los habitantes de la isla de Tikopia, que que pudieron insertarse con procesos de cultivo en nichos ecológicos complejos de modo de no producir grandes alteraciones a la sustentabilidad del mismo.

Esas personas o comunidades desarrollaron mecanismos de comprensión de la complejidad que permitieron superar las limitaciones de nuestro intelecto y, a partir de ello, diseñar, si diseñar, mecanismos de intervención sistémicos que no alteren los equilibrios y la diversidad de los sistemas intervenidos o, los alteren paulatinamente.

Por los escritos de Masanobu Fukuoka sabemos que uno de los principios que él uso correspondía a lo que se conoce, en filosofía Taoista, como Wu-Wei (No-Hacer, No-Forzar). Será ese el camino para poder establecer mecanismos adecuados de comprensión y manejo de la complejidad que nos permitan materializar los valores del equilibrio y la diversidad en la nueva cultura?

Yo, por mi parte, abogo por algo que llamo "Vivir con el Corazón" como una forma de conceptualizar lo instintivo, una serie de prácticas, no estructuradas, que escuchan el cuerpo como un todo, la emocionalidad, de modo de establecer aproximaciones a la realidad que no sean sólo intelectuales sino que respondan a señales globales. Del corazón.

Así, una de nuestras tareas para materializar la práctica de los valores de la nueva cultura: equilibrio y diversidad (por ahora) es poder generar mecanismos que nos permitan, adecuadamente, poder manejar la complejidad que tales valores acarrean.

Así, mecanismos profundos como el "Wu-Wei" o prospectos como "Vivir con el Corazón" deben ser puestos en relación y uso en los contextos de valoración tanto del equilibrio como de la diversidad.

Cualquiera que quiera poner en acción los valores de la nueva cultura deberá, tarde o temprano, enfrentarse a la evidencia de la complejidad.

Mi recomendación es hacerlo. Enfrentar la complejidad. Si una mariposa como la monarca puede migrar en cuatro generaciones para retornar al punto de partida de la primera es altamente probable que nuestra genética tenga reservado, para nuestra especie, el mecanismo que nos permita manejar ese mismo nivel de complejidad.

Ah!... y al salir aprovecha de apagar tu mente, que sirve poco y nada en esta nueva cultura.