En el post anterior veíamos lo limitado que eramos, desde la perspectiva intelectual, en la forma en que manejamos la complejidad. Nuestra escala, la humana, es muy limitada intelectualmente para manejar la complejidad.
La complejidad del mundo depende de la cultura. Nuestra cultura autodestructiva ve el mundo como algo que debe ser sometido, controlado, apropiado, etc. Por lo cual la complejidad del mundo se ve como una amenaza de la cual hay que defenderse.
La forma más simple de controlar la complejidad es, desde la perspectiva limitada de los recursos humanos, reducirla.
Otra más elaborada es generar sistemas que opongan su propia complejidad a la complejidad del mundo.
Con ello surge la organización humana, que es una extensión consciente de las organizaciones del mundo vegetal o animal con las cuales las especies aseguran a sustentabilidad de las mismas en un mundo, también para ellas, altamente complejo.
Nuestra supervivencia es, en fin, también la supervivencia de la especie.
No les voy a hablar de organizaciones ya que ellas son bien conocidas, aunque en muchos casos transparentes.
Los excedentes de la producción humana permitieron, desde principios de la agricultura, el desarrollo de organizaciones complejas. Los asentamientos permanentes, como las ciudades, son un ícono clásico de organización y materialización del aprovechamiento de estos excedentes.
Tenemos restos arqueológicos monumentales de como estos excedentes materializaron los valores claves de la cultura autodestructiva: Ghize, Palenque, Teotihuecan, Angkor Wat, Rapa Nui, etc.
De alguna u otra forma la existencia misma de esos restos habla del desequilibrio. Del desequilibrio propio de nuestra cultura autodestructiva que, dados unos excedentes, ellos se ocupan en materializar los conceptos de el poder, la dominación y la apropiación.
"Porque tuyo es el Reino, y el poder y la gloria. por todos los siglos. Amén."
Así, la organización es la respuesta social a la complejidad del mundo.
Y la organización reproduce, como construcción humana que es, los valores de la cultura autodestructiva.
Actualmente la civilización dominante en su cenit es la occidental-europea. Atrás, colapsadas y disminuidas, han quedado las civilizaciones egipcia, maya, mesoamericana, jemer, rapa nui, etc.
Actualmente la forma en que la civilización dominante maneja la complejidad es a través de la organización empresarial.
La revolución industrial cambió el parametro de dominación. Desde el señor terrateniente se pasa al señor industrial.Y, actualmente, al empresario.
Ser empresario actualmente significa reproducir, en un ambiente dominado por las ideas principalmente, los mismos valores de siempre de la cultura autodestructiva: el poder, la dominación y la apropiación.
Hace poco ha muerto un ícono de estos últimos empresarios: Steve Jobs.
Jobs encarnaba adecuadamente los valores de nuestra cultura autodestructiva, pese a que su carisma e ingenio impiden verlo como un señor feudal o como un violento lider dominador, la expansión de su idea señala claramente los valores que hay detrás de ella.
Así, la única forma que tiene de sostenerse la cultura que nos domina es el crecimiento. Ya sea a través de la apropiación por la fuerza como hacía el viejo señor feudal o la apropiación de cuotas de mercado a través de la innovación como hacía el querido Steve Jobs.
Pero, en el fondo la lógica subyacente de manejo de la complejidad que tienen estas grandes corporaciones empresariales es la misma, limitada y pobre, lógica que manejamos todos y cada uno de nosotros: el reducir.
Steve Jobs probablemente manejaba su corporación a nivel de grandes cifras, millones de dólares, volumen de ventas, mercados de asia, europa, américa, etc. no más de siete clases (igual que todos nosotros). Y delegaba. Y esa complejidad se iba traspasando de sección en sección y en cada sección se abria un mayor espacio de detalle. La sección de america comenzaba a ver países y volumen de venta por país y etc.
La misma lógica reductiva.
No podemos, desde nuestra "inteligencia" hacerlo de otra forma.
Además esa lógica es la correcta desde la perspectiva del "El reino, el poder y la gloria". Es correcta desde la perspectiva de los valores de la cultura autodestructiva.
Si cambiamos los valores por otros urgentemente necesarios: equilibrio, diversidad, etc.
Es probable que esta lógica que parece correcta no lo sea. Y debamos desarrollar lógicas que sean coherentes a los nuevos valores.
Y formas de reflexionar, sentir y hacer que permitan incorporar la complejidad del mundo como tal, de modo que no la vean como una amenaza que debe ser reducida, sino como el mundo tal como es.
Los valores de nuestra cultura nos impiden ver la realidad y su riqueza. Sólo nos muestran una amenaza.
Depende de ti poder cambiar eso.
Tu tienes que cambiar los valores que te mueven.
Y comenzar a ver la realidad como es, con toda su complejidad.
No necesitas pagarle a Steve Jobs por que te ayude a reducir el mundo.
Mira con tus propios ojos.
Mira con tu corazón.
Suerte.