Hace tiempo quería hacer un post con esta idea. Lo que hay detrás del concepto de invertir es la clave del sistema económico que nos tortura. Todos somos inversores independiente de lo bueno o malos que seamos y, sobre todo, cuales sean nuestras ideologías detrás de nuestras decisiones (lo que determina el contexto de una buena o mala inversión, en el fondo).
Estos tiempos que parecen tranquilos pero que son convulsos invitan a ser, entonces, más reflexivos a la hora de invertir. Un ejemplo de aquello y que ha determinado que me haya decidido a escribir -esta fomedad- es una entrevista a Carlos Slim en la cual queda más o menos claro su norte de inversión desde la perspectiva del cambio de civilización (pese a que, me parece, se equivoca al identificar la nueva civilización).
También, pero más antiguo, es esta carta de Jeremy Grantham y este análisis y traducción de la misma. Antes había otra carta de opinión que anticipaba que una carta de ese tenor podría darse, una que analizaba las limitaciones de recursos. Un análisis de esta última, e importante carta, lo pueden encontrar aquí.
Un fenómeno relacionado con lo expuesto, en el párrafo anterior, es lo que David Holmgren expone en este documento: Dinero vs. Energía en el cual hace un análisis de como el intento de desmaterialización de la economía, con afan de perpetuar el paradigma del eterno crecimiento económico que sostiene este inestable sistema, está dando claras muestras de fracaso frente a una economía material (sujeta a leyes físicas) que emerge como la única alternativa viable -en mediano plazo, toda vez que se habla de minería.
Así, cuando Slim dice que nos enfrentamos a un cambio de civilización, dice algo que en parte es cierto. Si, estamos en un cambio de civilización, pero es un cambio orientado por las señales de declive de la civilización occidental lo que, podría llevar -por un tiempo- a una nueva civilización en la cual los servicios de las empresas de Slim podrían tener sentido (las comunicaciones). Aquellos servicios tienen sentido por que el transporte, como actualmente lo conocemos, debería declinar paulatinamente y la alta movilidad física de las personas hacerse menos probable, hacerse más local y, con ello, los servicios de comunicaciones serían entonces "el producto" sustituto adecuado a la movilidad.
Pero en lo que, en mi opinión, Slim se equivoca es que las comunicaciones actuales son un bien que es dependiente de una base material (teléfonos, computadores, sistemas de redes físicas, energía, etc.) por lo cual ocurriría algo más o menos similar al lo que ocurre en el análisis de Holgrem. Las inversiones de Slim son dependientes de una base material que se hace cada vez más escasa. Es probable que en Europa el modelo de inversiones de Slim se sostenga por una inercia mayor, pero inevitablemente deberá caer, del mismo modo que van cayendo los intentos de desmaterializar la economía, las burbujas de especulación o cualquier instrumento que se infla sobre un sustrato material que se torna inestable.
Así, la pregunta que cabe hacerse en este momento es: en qué me conviene invertir?
El escenario cierto de declive civilizatorio determina que serán los recursos materiales, y no los servicios, lo que deberían entregar mejores resultados a largo plazo.
Qué recursos son los más adecuados? Claramente cualquier recurso que no sea en extremo dependiente de una energía fósil o, en menor medida, de algún tipo de energía. Tampoco son buenas inversiones los bienes que son áltamente dependientes de mantención o de complejos sistemas industriales; por ejemplo, materiales de construcciones industriales, plásticos postformados, vehículos, electrodomésticos, etc.
En ese sentido, y desde mi perspectiva particular, las mejores inversiones a largo plazo corresponden a tierra y a sistemas que se autosustenten adecuadamente en esa tierra, por ejemplo, sistemas de agua -vertientes, pozos poco profundos, lluvia-, iluminación -cera de abejas- o calefacción -bosque leñero. Será, también, una buena inversión el conocimiento en producción alimentaria y conservación de alimentos.
También son áreas interesantes de inversión las asociadas a la recuperación de materias primas a partir de basura -compostaje, reciclaje de metales y envases.Y en conocimiento alternativo en materiales nobles; principalmente los usados en sistemas de construcción, manejo artesanal de metales, madera y cerámica.
No veo recomendable inversiones dentro de ciudades, menos en grandes ciudades (como Santiago), en transporte personal (vehículos), en viajes (turismo), en bienes suntuarios (arte, joyas, artículos de diseño, etc.). Ya que su valor, a largo plazo, es altamente dependiente de un sistema económico que está, claramente, condenado a desaparecer.
Lo mismo en inversiones en la bolsa -las empresas sufrirán para sostenerse, no a corto plazo sino que a mediano y largo plazo aquello ocurrirá- o, en general, en instrumentos financieros muy inmateriales -seguros principalmente, a no ser que estés a punto de cobrar. Mejor el plazo fijo y la UF -moneda nominal para sortear la inflación.
Además, otras importantes inversiones que debemos hacer son: a nivel personal, desarrollar la capacidad de cambiar. Y, a nivel de sociedad, la democracia.
Pero, muy por sobre todo lo anterior, la principal inversión que debemos hacer es recuperar, como especie, nuestro vínculo con la tierra, cosa que perdimos, ya lo saben, cuando nuestros antepasados inventaron la agricultura y la ganadería.
Ah!, se me olvidaba. Los plazos de inversión son relativos, pero considero que casa en la ciudad ya no, vehículos tampoco (quedarse con el que tienen, comprar uno usado, incentivar la bicicleta), turismo (relativo, depende de donde: a una ecogranja puede ser, a un curso de forja, tb. a la isla mujeres, no, a no ser que se vayan a vivir allá), bienes suntuarios (nunca a excepción del computador para estudiar). Ahorro: siempre; con el objetivo de poder invertir en una parcela o en un campo comunitario (varios compran un campo pequeño o proporcional); consideren 2500 m2 como un buen tamaño por persona (en algunas zonas necesitan menos terreno, en otras más).
Suerte con las inversiones.
Gustavo