lunes, octubre 22, 2012

El origen de la violencia

Ayer escuchaba, en un programa político, a Humberto Maturana proponer una solución al problema que los panelistas habían identificado como clave, en Chile y el mundo: la violencia.

Maturana proponía como solución a la violencia la comunicación, el conversar con el otro considerándolo como un auténtico otro. Específicamente él planteaba una comunicación que reconociera, que escuchara lo que el otro tenía que decir y que, a partir de ese escuchar sincero se desarrollara un intercambio mediado por la aceptación de la opinión del otro, no sólo la tolerancia de dicha opinión. Aquello, él lo llamaba: conversar.

Desde mi punto de vista, no resultó fácil ni para Maturana darse a entender ni para los panelistas comprender lo que Maturana proponía. Finalmente me ha quedado la sensación que Maturana no fue entendido en el contexto dado por ese programa. Es decir, ello mostraba un trasfondo de violencia.

Había leído, con anterioridad, un prólogo hecho por Maturana al libro "El Caliz y la Espada" en que aquel describía un fenómeno cultural que me ha resultado del todo significativo para entender la violencia, aquella que permea nuestra cultura autodestructiva a partir del prisma de la cultura del padre. 

Si no podemos entender ese fenómeno y como aquel da origen a nuestra cultura y a los valores que ésta sustenta, entonces resulta imposible entender por que Maturana insistía que la comunicación -el conversar- era, finalmente, el camino de solución más adecuado  para esta violencia que actualmente brota como espuma en la mayoría de las interacciones sociales.

A modo de digresión vale decir que la violencia actual, la nuestra, tiene su origen, también, en que no hay respuestas o, como dijo Maturana, hay un límite. Nuestro límite actual es de sentido, el que no haya respuestas determina un cuestionamiento al sentido de la sociedad, un por qué no delimitado, una respuesta inadecuada. A los ropajes del emperador se les ve la ilusión. El declive civilizatorio se deja traslucir, independiente del maquillaje que lleve.

En términos concretos la violencia es una violencia de raíz cultural. Nuestra cultura patriarcal, patrística en términos de Maturana, está construida en base a la violencia, la negación del otro como un autentico otro. La negación del lobo a partir de la apropiación, que hace el padre, de un rebaño que desde tiempos pretéritos era libre. 

No hay cosa más estúpida que lo anterior, un alguien que se apropia de un algo y que a partir de esa apropiación se cree dueño? 

Esa es la raíz de la violencia.

No hay otra.

Todo lo demás son derivados de lo mismo.

Y están dentro tuyo.

Y tu eres responsable.

Hasta cuando?

No sea huevón, despierte. Entienda de qué se trata.

Suerte
Gus

Para agregar una nota adicional, recomiendo esta reinterpretación del programa de ayer.