lunes, octubre 15, 2012
La capacidad de carga del bosque nativo
Hace poco escuché una frase que dicen por ahí quienes defienden el bosque nativo. Esta defensa es una noble e importante causa. No tengo dudas que la preservación y el reforzamiento del Bosque Nativo en Chile es uno de los pilares de la futura sustentabilidad que requeriremos cuando la cultura autodestructiva ya no tenga el alimento de la energía barata y todo se esté yendo al tacho.
La frase en cuestión es una que se orienta a decir que la actividad forestal de las grandes empresas madereras de Chile, como son CMPC y Arauco, lo que hacía era empobrecer a las comunidades, a las personas.
En parte estoy de acuerdo pero, en parte, y para ser justos, no.
Lo que empobrese a las comunidades, desde mi perspectiva, es la agricultura tradicional.
Ha sido la agricultura tradicional. La del arado y de la tierra. La agricultura que se desarrolló en los albores de la cultura autodestructiva fue la que transformó a la fertil media luna en el desierto que es hoy. Y ha sido esa misma agricultura tradicional la que generó y profundizó el empobrecimiento del campo tradicional chileno. Una agricultura que desmontó el bosque nativo originario, que aró y destruyó miles de hectáreas de suelo, que embancó los grandes ríos (con el ejemplo claro queda el del río Bio Bio desde Nacimiento hasta su desembocadura) y que, más actualmente, no permitía alimentar a las familias que vivían de ella.
Esa agricultura tradicional fue, y seguirá siendo donde se siga practicando, la verdadera razón del empobrecimiento del campesino y de las comunidades. Esa agricultura es una idea. Una idea autodestructiva que ha nacido con esta cultura que ahora nos contiene en esta la última civilización.
Así también, por otro lado, es una idea ilusoria la capacidad de carga que podría soportar el bosque nativo. No dudo que nuestro bosque nativo -el de robles, coihues, raulíes, avellanos y demases- es un bosque diverso, muy bien estructurado, muy bueno para manejar y retener el agua pero, también, soy consciente, que tiene una capacidad de carga humana bajísima. Es decir, necesitamos muchas miles de hectáreas de bosque nativo para soportar una población humana abundante como la que actualmente tiene el país. Nuestro bosque nativo es un ecosistema bien asentado, pero sin humanos o con muy pocos. Los que lo defienden no podría vivir ni una semana de sus frutos -un poco más, con agua un humano vive más.
Nuestro bosque originario tiene muy pocas especies de frutos suculentos (avellano, maqui, piñon, peumo, mutilla y no mucho más). Y por lo mismo no puede soportar una rica vida de especies mayores. Antes de la llegada de los españoles no había grandes especies de mamiferos en el país y menos alguna domesticada.
El bosque nativo es escencial en el ecosistema pero, hay que reconocerlo, no es un bosque rico en frutos ni en especies que puedan sustentar grandes poblaciones de humanos y menos civilizaciones.
Desde ahora y sin dogmatismos debemos comenzar a hacernos la pregunta de cual bosque es el que debemos comenzar a cultivar para hacer que Chile pueda sostenerse adecuadamente en este proceso de declive energético que estamos comenzando a vivir.
La lógica me dice que debemos comenzar a pensar como hacemos que tanto el castaño (Castanea Sativa u otra) y el encino dulce (Quercus. ilex subsp. ballota) se integren en una formación de bosque mixto sostenible que permita el desarrollo y la mantención de una población humana y animal de mayor volumen que la que permiten los bosques nativos originarios y los bosques madereros.
Y también debemos comenzar a preguntarnos hoy cómo hacemos para que los bosques madereros actuales puedan ser sustituidos en el futuro adecuadamente con especies proveedoras de alimento y, claro, bosque nativo.
Cosas, preguntas, de la transición que debemos vivir. Y, lamentablemente, son preguntas que debemos respondernos ahora, sobre la marcha, en 2012, ya que no olviden que los bosques demoran 20, 30, 40 años en ser productivos.
Suerte