sábado, septiembre 29, 2012

Dios y la divinidad

El ateismo es una palabra de origen griego cuyo significado es "sin dios". 

Yo devine en ateo hace algunos años. Asumo que en mi pasado he sido católico y, posteriormente, cristiano. Actualmente también dudo de la existencia histórica de Cristo. Pero no por ser ateo y, junto con ello, poner en duda la existencia histórica de Cristo no soy religioso.

Me considero una persona religiosa. Lo que me hace de alguna manera alguien que está ligado a la idea de divinidad. La principal manifestación religiosa que tiene las características de considerar la idea de divinidad pero no considerar la idea de dios es el budismo.

Por qué toco ahora este tema?

Por que siento que es importante para un proceso de transición, desde la cultura autodestructiva a una nueva cultura, el que este tema sea aclarado adecuadamente. Ya he hablado de cómo, muy probablemente, la cultura ha creado la idea de dios a imagen y semejanza de la idea del padre, que con su eficiencia ha permitido la expansión de la misma idea generando desequilibrios que a esta altura son terminales.

Esta idea de dios nos es inculcada desde pequeños en el seno de nuestra familia, por lo cual resulta natural para nosotros desenvolvernos en ella. Es así una creencia heredada generación tras generación. Creencia para la cual tenemos muy pocas, sino ninguna, evidencia. No hay evidencia de dios a excepción de la propia fe. Fe es una palabra creada, por humanos, para hacer que la creencia sea un acto de relación con la deidad. La fe es uno de los valores de la cultura autodestructiva, tanto así que la poca fe es vista como un mal: "hombres de poca fe".

Junto a la idea de dios existe, asociada para las religiones occidentales, la idea de divinidad.

Pero no son lo mismo.

Ya hemos visto y hemos analizado que, muy probablemente la idea de dios-padre es una idea que refleja un desarrollo cultural centrado en la figura del padre.  Que con infinita injusticia deja fuera la idea de la madre y, por lo mismo, de la diosa-madre. Algo no cuaja adecuadamente en esta religión entonces puede ser, como dice Totila Albert, que esta deificación del padre sea un tercer estadío de una evolución religiosa que ha comenzado con el hijo, seguido de la madre y culminado con el padre que nos somete.

El mismo Totila nos invita a ir más allá, a plantearnos adecuadamente el religare de los tres principios que nos componen: el padre, la madre y el hijo.

Y yo digo que es un camino que hay que explorar. Es la urgente necesidad de reconocernos adecuadamente como una especie más que realiza el sentido de la vida con sólo vivir como especie en relación equilibrada y diversa con las otras especies.

Cuando nuestra especie asuma su lugar, su verdadero lugar en la trama de la existencia, entonces y sólo entonces surgirá una nueva religión y a partir de ella tendrá sentido la nueva cultura que articulará adecuadamente los valores que nos permitan a nosotros y a los humanos por venir (si la tierra y sus ajustes lo permiten) el poder disfrutar de la divinidad sin dios.

Una divinidad sin dios es, entonces, la pertenencia a la trama de la existencia sin estar divididos, escindidos, de nuestra propia naturaleza como especie, en un aquí y en un ahora permanente. 

Es vivir en el nombre del padre, de la madre y del hijo, amen.

Es vivir en nuestro nombre y en el de todas las especies con las que compartimos este viaje intergalático en esta nave, nuestra única nave, la tierra.

No hay dios, pero si hay divinidad.

Suerte