Cristian Warnken ha escrito una entrada en el blog de El Mercurio titulada "sin embargo se mueve..." haciendo alusión a la dualidad que nos tortura y que es uno de los aspectos claves de la cultura autodestructiva. Hice mi mayor esfuerzo por agregar este comentario, que transcribo, a su blog.
Estimado Cristián.
Casi nunca hemos coincidido, pero te entiendo. Entiendo que veas el
mundo de esa manera. Lleno de demonios presentes, exaltados por los
medios de masas -que no son de comunicación, valga la diferencia.
Entiendo que a ese prontuario de atrocidades le quieras poner un lado
luminoso al considerar que aquellas son oscuras y estas son nuestra
esperanza.
También entiendo, y avalo a más no poder, que remitas esta dualidad a
nuestro interior y que, en fin, seamos nosotros los responsables de que
así sea.
Y, en este punto me separo de ti. No entiendo como, si tienes tan claro el problema, no te atrevas con la solución.
La dualidad de amor y del odio, del bien y el mal, del ángel y el
demonio es el problema. Y tu ayudas a exaltarlo al decir que ellas son,
que existen -cuando no es así- y, peor, dices que el amor, el bien y el
ángel son lo deseables. Has tomado partido y te has partido en dos
cuando eres uno y aún más, eres todo.
Eso es una irresponsabilidad, no puede uno andar por la vida partido en mitades -o más.
Y menos andar diciéndole a los otros que andan en mitades y que deben
tomar partido. Obligándonos a creer que es correcta esa ilusión del bien
y del mal, del amor y del odio, del ángel y del demonio.
Eres un demonio de lo más peligroso por que pareces un ángel.
(Y hay gente que te lee y se siente avalado por ti)
Un desperdicio.
Gus