domingo, diciembre 30, 2012

Significados

La vida de todos nosotros está, principalmente, formada de significados.

Significados profundamente entrelazados con emociones.

No hay mucho más.

Somos humanos.

Hemos heredado de nuestros antepasados un conjunto de ideas entrelazadas con emociones que organizan nuestro sentido de la vida. Y heredaremos a nuestros descendientes las mismas ideas y el mismo entrelazamiento emocional sobre el que hemos articulado nuestra vida.

Sólo si queremos para ellos, nuestros descendientes, algo similar a lo que hemos vivido.

Escribo esto en estas fechas que son tan significativas: Navidad y Año Nuevo.

La primera una fiesta familiar que invita al recogimiento, al amor y a la solidaridad. La segunda una fiesta expansiva, pirotécnica, que invita a renovarse, a dejar el pasado atrás y plantearle alegría a ese futuro que viene, seguro, mucho mejor.

Yo no celebro ni una ni la otra.

Desde hace años estoy haciendo un profundo cambio en mis significados y en las emociones asociadas a ellos.

La primera manifestación de la necesidad de hacer aquellos cambios se articuló en el sentido. Un parpadeo de la matrix me hizo comenzar a ver que los viejos pascueros iban muy abrigados para nuestro calor de diciembre. Además, existen otros años nuevos en otras fechas: el chino, el mapuche, otros tán válidos como este nuestro, el de la pirotecnia y el botellón. 

Qué estoy celebrando?

Qué estamos celebrando?

No estaremos celebrando huevás?

Revisando con más detalle, evitando las respuesta fáciles al estilo: "es tradición", "todo el mundo lo hace", "como tan fome"... etc. Te encuentras que no tiene sentido. Que de hecho todo ese calendario que nos rige no tiene sentido. Puede ser útil, práctico. Podríamos decir: "es el gran coordinador del rebaño". Pero que ese calendario asegure algo importante como la felicidad, el amor, la alegría ?... mmmm (dudas).

Pero para muchos de nosotros este calendario y sus fechas en rojo está lleno de significados. Y hay fechas en rojo en que uno debe sentir alegría desbordante, otras recogimiento, otras señalan el recuerdo de nuestros muertos y así. Una tontera tras otra, el cíclico reloj de la distinción que fragmenta esta unión del vivir y del emocionar.

Bueno. Mientras dure.

Ya te he contado del peligroso declive energético de la civilización industrial. Cierto?

Y que ese peligroso declive energético va a cambiar algunas cosillas por aquí, por acá y por acullá.

Opa. Cuidado!

Qué pasará con nuestros significados?

Supongamos que nos vamos adelante en el tiempo y asumimos un escenario post una exitosa transición. Hemos sobrevivido y estamos residiendo en una pequeña población muy ruralizada, muy resiliente, que construimos con mucho esfuerzo a partir de una oferta del gobierno para dejar las grandes ciudades.

Hemos vivido 10 años sin una gota de combustibles fósiles y sin energía de otro tipo que sea la que nos hemos podido procurar, aprovechando el bosque leñero que plantamos al inicio y no mucho más. El generador eólico que teníamos así como las placas solares dejaron de funcionar hace años y no hubo forma de repararlas, ya nadie las fabrica.

Hemos sobrevivido muchos inviernos. Al principio nos costaba, la comida era escasa y tuvimos que racionalizarla largos periodos. Lo más complicado era cuando notábamos que cada día se hacía más corto, un día tras otro, acortándose. Hasta, llegado un momento, comienzan a alargarse, lo vemos en el sol, al alba. Ocurre lentamente al principio pero, de a poco, todo comienza a transformarse. 

Hemos pasado el invierno, viviremos un año más.

Celebramos?

Obvio que hay que celebrar. Es el Año Nuevo, una posibilidad de vivir un año más, de disfrutar de la primavera, del verano, de otoño y el nuevo invierno.

Ese es un año nuevo con sentido.

No este pirotécnico que te tragas con el botellón.

Esta transformación en la que estás involucrado, aunque no lo sepas, te exigirá que cambies tus significados. 

Y junto con ello te exigirá que cambies tus emociones. Si, esas que tienes asociadas a los significados. 
   
El primer paso es darse cuenta que lo que vives, más del 99% de las cosas que vives hoy, en el escenario que te he presentado no tienen sentido. Y ese escenario, si todo va bien, es el que vivirán tus hijos y nietos.

No es lo que vives hoy lo que tendrá sentido para ellos. 

Si nuestros descendientes son inteligentes -cosa a la que no voy a apostar- ellos ya no celebrarán Navidad ni Año Nuevo, ni nada de esas cosas que vienen en rojo en este calendario de la pirotecnia.

Celebraran cosas que si vale la pena celebrar: un año más para disfrutar de lo que sí vale la pena disfrutar. 

La vida.

Suerte... con ese cambio de significados (la necesitarás).

Gus


Post Scriptum

Hoy, cuando estaba arriba en el andamio -pinto la casa- escuchaba los preparativos de mis vecinos para el año nuevo autodestructivo. Había música: Phill Collins - In the Air Tonigth, Red Hot Chili Peppers - Californication,  Mr. Mister - Broken Wings y más que ya no conozco o no recuerdo -se me nota lo ochentero. Olor a asado y otras cosas.

Usualmente hago cosas fuera y no escucho música desde donde mis vecinos. No hay fiesta todos los días?

Si bien el problema del Declive Energético de la Civilización Industrial exigirá que cambiemos nuestros significados -y la asociación de emociones que hacemos a aquellos- situación que he ejemplificado con la celebración que hacemos del año nuevo en el hemisferio sur, la cual no tiene sentido -debería ser en julio o agosto, el año nuevo que celebramos es el del hemisferio norte, no el nuestro.

Aquí hay dos cosas que me gustaría aclarar a partir de mis reflexiones en el andamio: 

1.- No estoy diciendo no celebrar el año nuevo, este que tenemos ahora, sino que ser conscientes de que no significa nada. De hecho el año pasado yo estuve 5 hrs. bailando, no lo celebro pero una buena fiesta es una buena fiesta igual. La revisión de los significados no significa autolimitarse, todo lo contrario, significa expandir nuestro espacio de significados.

2.- La cultura autodestructiva es altamente limitada con las fiestas, usualmente aquellas necesitan pirotecnia, un sesentón tocando la guitarra eléctrica, mucha comida, mucho copete y, sobre todo, una fecha especial (fin de semana, cumpleaños o año nuevo). No estoy de acuerdo con aquello, una fiesta no requiere tanto prerrequisito, una fiesta se arma y ya, todos los días si quieres. La nueva cultura, luego de la transición, debería preocuparse de la mantener "la fiesta permanente". Quizá con música más simple e instrumentos menos industriales pero fiesta igual. Una cerveza basta para un tremendo carrete. 

Este último punto es para los pesimistas autodestructivos -que hacen nata- y que ven todo negro en un futuro sin la pirotecnia.

Suerte
Gus