Como vimos en el post anterior del Plan Chile III, Nivel Nacional. Grandes Empresas, es probable que muchas empresas comiencen a desarrollar estrategias que les permitan manejar los costos de alguna manera o no arriesgar demasiado. La industria del automóvil lo tiene claro, no va a arriesgar en el auto eléctrico ni el año pasado, ni este ni ninguno en adelante, a lo más arriesgará en el híbrido. Es comprensible que aquello sea así, puesto que si se tiene amortizada toda esa infraestructura de producir automóviles basados en combustibles fósiles no tiene sentido arriesgar en un mercado que no sabes como se va a comportar; sobre todo que los automóviles eléctricos nunca serán la solución. Es decir, las empresas ya establecidas morirán, tarde o temprano, en su línea de producción actual -y con las botas puestas.
Ya revisaremos, en otro post, un nuevo modelo de desarrollo en el cual las grandes empresas podrían, eventualmente, reconvertirse.
Independiente que la fragilidad de las grandes empresas no sea tal y puedan desarrollar estrategias que les permitan algún grado de sobrevida más allá de la altamente probable escasez de energía en Chile, este problema no sólo atañe a las mismas. Otro sistema complejo que se verá afectado serán esos sumideros de energía que conocemos como:
Grandes Ciudades.
Las grandes ciudades que agrupan a muchos miles y hasta millones de habitantes requieren un flujo enorme de energía para subsistir en tanto tales. Al contrario de las grandes empresas que pueden, para algunos casos, generar parte de la energía que consumen y. probablemente, algunos excedentes; las grandes ciudades son sumideros de energía (y de recursos) que no tienen posibilidad de ser sustentables en ningún escenario de escasez energética. El diferencial de consumo/suministro es tan brutal que no preocuparse de ese problema desde ya es una irresponsabilidad. Sobre todo que en Chile tenemos una mega ciudad como Santiago, con casi 7 millones de habitantes.
Si las grandes ciudades, en algún momento de la historia, hubiesen sido sustentables todavía tendríamos a Palenque, Tikal, Copan, etc. funcionando a pleno.
Pero no están.
Fueron en su momento urbes de miles de habitantes.
Eternas.
Ahora son sitios arqueológicos.
Te imaginas que pensaban los habitantes de Palenque, Tikan, Copan cuando la urbe bullía a su alrededor?
En planificación urbana sigo siendo tan inexperto como en Grandes Empresas. De la misma forma tampoco manejo información a nivel país y puede ser probable que nuestros preclaros dirigentes tengan todo listo y solucionado. Puede ser que efectivamente ciudades del tamaño de Santiago con sus 37 comunas super pobladas tengan planes de contingencia frente a los problemas energéticos que, probablemente, impactarán a los suministros básicos de alimentos y agua, entre otros, más o menos a partir del año 2020 en adelante, pese a que ya hoy, a veces, surgen temas con el agua () y su suministro constante o con la electricidad. Asumiremos, de buena fe, que aquellos todavía no son parte de la crisis terminal.
En mi modesta perspectiva una ciudad como Santiago es inviable en un escenario de escasez energética.
En Chile hay varias urbes que corren la misma suerte si el suministro de energía fósil -y eléctrica- merman significativamente.
Yo aventuraría que una cantidad de habitantes posible de administrar en un centro urbano para un escenario de escases importante de energía (un probable escenario para el 2050) es de alrededor de 30 a 50 mil habitantes. Lejos de las cifras de habitantes de Santiago, Concepción-Talcahuano, Valparaíso-Viña, Temuco, etc. Y considerando que aquel centro urbano de población limitada, está adecuadamente preparado para el impacto dado por dicho escenario.
Qué hacemos con estas grandes ciudades?
Apostamos a que surgirá un milagro y se harán sustentables antes de mediados de siglo?
O comenzamos desde ya a pensar una solución a este gigante problema?
Usualmente lo que ocurre, en estos escenarios de super ciudades, es que ellas son abandonadas. Así como fueron abandonadas Palenque, Tikal, Copan. El proceso se enmarca en un periodo de grandes migraciones que, me imagino, ocurrieron lentamente, en forma constante. Los habitantes de aquellos tiempos tomaron una decisión, dolorosa probablemente, dejaron todo lo que tenían en la ciudad y migraron al campo. En esos campos aún habitan sus descendientes, los Maya actuales. Pero, hay una diferencia, los habitantes de aquellas ciudades Mayas eran distintos de los habitantes actuales de muestras ciudades. Ellos estaban en estrecho contacto con lo rural, no habían perdido la relación con la tierra, cosa que a muchos de nosotros -me incluyo- si nos ha pasado.
Actualmente la mayoría de los habitantes de las ciudades no ha tenido directamente algún contacto con lo rural. Con la producción de alimentos. Con la siembra. Con la crianza de animales. Así, un buen porcentaje es un analfabeto agrario.
Por lo tanto, es probable que esta migración voluntaria no ocurra. Muchos de los habitantes de la ciudades actuales no ven el campo, lo rural, como una posibilidad.
Está ocurriendo algo así en Chile?
Los urbanos están dejando la ciudad para migrar al pueblo, al campo?
No, me parece que todavía las cifras de migración están en el sentido contrario -solo una intuición. Creo que aún despoblamos del campo, aunque presiento que las cifras de migraciones cruzadas deberían ser más o menos equivalentes, como en España:
"En España, aunque las cifras son moderadas y no se puede hablar de éxodo al campo, hay más personas que dejan las grandes ciudades por los pueblos que viceversa. En 2011, 23.398 frente a 21.203 individuos"
Un ejemplo de lo que podría ocurrir cuando las grandes ciudades sean abandonadas lo entrega Detroit. La otrora "ciudad del motor" de EEUU ha pasado de tener dos millones de habitantes a una población empobrecida de sólo 700 mil y todos los problemas que aquello acarrea. Empezando por el tema de cómo encoger una ciudad?.
Detroit está siendo abandonada producto que el "motor" del incremento poblacional ya no funciona, las fábricas de automóviles han sido trasladadas a otros países que tienen ventajas sustanciales producto de la globalización. Los terrenos se han depreciado a tal grado que se venden por valores simbólicos: 1 dolar en algunos casos.
El siguiente testimonio gráfico muestra el deterioro de Detroit. Es especialmente significativa la imagen de la diferencia del salon de actos del Jane Cooper Elementary School, 2008/2009 en esta última ya no quedan butacas y sus restos yacen el en suelo. Han visto la lógica subyacente a la cultura autodestructiva con estas imágenes. Por qué se destruye algo que podría prestar una utilidad a la comunidad? Por qué la comunidad no puede preservar algo tan útil como un salon de actos?
Nuestra cultura autodestructiva también se expresa en que crea gethos, bolsones de pobreza -material y de la otra- aún en las que consideramos las sociedades más desarrolladas. Camilo José Vergara, un chileno, se dedica a registrar "El Nuevo Gheto Americano”, una muestra de la tranformación de las ciudades como testimonio del tiempo. Son especialmente interesantes las imágenes de Detroit, nuevamente.
No puedo dejar de comentar aquí que la pirotecnia igual usa a Detriot para mantenerte ilusionado. El Salón del Automóvil se realiza allá todos los años, actualmente se está realizando en el Centro Cobo. Pirotecnia que seguro te llega a través de las noticias. "Wake Up my dear honey bunny". Es pirotecnia.
Las grandes ciudades están condenadas, en más o en menos años, a sufrir un deterioro progresivo. La vida se hará más difícil y cara. Y, con ello, serán paulatinamente abandonadas. Y de la misma forma que ocurre en Detroit, los sistemas públicos tendrán serios problemas para resolver esta despoblación, en el entendido que ella sea severa o, más aún, en resolver el desempleo, la pobreza y un largo etc. de dificultades.
Las ciudades costeras, además de la dificultad que significará su abastecimiento de recursos y energía deberán lidiar con el aumento del nivel del mar. Venecia ya lo vive y, desde la vertiente técnoptimista ellos están desarrollando soluciones como elevar el nivel de las construcciones inyectando lodo en el subsuelo o el Proyecto Moisés o Mose que busca establecer una barrera contra las mareas altas. Algunos territorios insulares, como las islas Kiribati, ya están enfrentando el problema-solución de abandonarlas producto de cambio climático.
Y no sólo las ciudades y pueblos cercanos al mar sufrirán las consecuencias del cambio climático. Este mapa describe una alternativa de como sería el mundo con un aumento de 4°C, cosa nada improbable dada la dinámica del clima actualmente, su horizonte es para el 2100, pero no sería raro pensarlo para antes de esa fecha, actualmente el aumento es de 0,8 °C. Recomiendo la lectura completa del artículo aquí.
La desertificación también impactará los asentamientos humanos haciendo que algunas ciudades especialmente susceptibles a aquella sean, también abandonadas. Si bien el mapa anterior no indica amenazas de ese tipo en Chile, mi propia percepción relacionada con Santiago, nuestra ciudad hiper poblada, es que la desertificación es una amenaza real para ella. Corresponde a nuestros climatólogos y autoridades ir analizando aquel escenario.
Muchos asentamientos, dentro de este siglo, ya sea por el cambio climático o por el declive energético o por ambos, deberán ser abandonados, en su mayor parte. Las grandes ciudades, con alta probabilidad, serán de aquellos.
Ya te había contado mi opinión sobre las inversiones y cómo la familia podría enfrentar estos escenarios de declive energético. Ahora, como corolario de este escenario de inversiones, nos queda que los precios actuales de las viviendas en algunos lugares de Santiago y de otras grandes ciudades de Chile están, claramente, dentro de una burbuja, pese a que aquello contrasta con el discurso oficial -que de paso está incentivando una crisis subprime en Chile lo que es una irresponsabilidad. Ya hablamos de democracia y de tu importante papel en este proceso. No se puede caer en la tontera tan fácilmente, hay que ponerle algún grado de inteligencia alternativa y eso pasa por participar, informarse y ejercer los derechos de ciudadano.
La economía se contraerá, más temprano que tarde, y ello en forma definitiva, pese a que a veces habrá algunos repuntes esporádicos, nuestro futuro es de recesión permanente -no habrá crecimiento sostenido e ilimitado. Las grandes empresas le trataran de extraer el máximo a lo que va a quedar y no se van a preocupar de asegurar que tu "calidad de vida" se mantenga. Ya lo vimos al inicio de este post que las empresas de automóviles van morir con el motor de combustión interna y, en el post de Grandes Empresas, ellas harán lo posible para subsistir ojalá a cargo de las inversiones de otros -subsidios del estado o como CMPC que desarrolla planta en Brasil a costa de accionistas minoritarios y crédito. Los aumentos de capital se irán haciendo más frecuentes en la medida que las grandes empresas muevan sus activos desde negocios más riesgosos -Chile para CMPC- a otras zonas de menos riesgo -Brasil en este caso. En una economía de mercado, aquello no tiene nada de malo y será tu responsabilidad tomar los resguardos frente a esa situación, tanto de las burbujas como de otros mecanismos que se usarán -y se usan- para hacer negocios.
Pero volvamos a las grandes ciudades.
La vida en una gran ciudad es altamente dependiente de suministros externos. Alimentación, vestuario, vivienda, calefacción y un gran etcétera Ninguna de las necesidades básicas es cubierta por recursos que se generan en las mismas ciudades. La lógica actual detrás de una gran ciudad es, en forma simple, la densificación: a mayor la densidad poblacional de una ciudad mayores las economías de escala que ella permitirá.
Por ejemplo, si levantamos un edificio de varias plantas, es claro que economizamos en todos los aspectos asociados con los servicios. Nos cuesta menos llevar agua, electricidad o retirar la basura, etc. además la densidad hace más rentable cualquier emprendimiento ya que asegura volumen de mercado.
Una gran ciudad es un nicho de negocios fantástico. Además que a ti te da la sensación de muchas oportunidades: conocer gente, hacer cosas, obtener productos, etc. Mucha pirotecnia. Pero sólo es eso, pirotecnia.
La baja disponibilidad de energía determinará que todos estos servicios que ahora son asequibles y están disponibles 24/7 se vayan haciendo difíciles de sostener y, sobre todo, más difíciles de obtener, más caros. No habrá tanto empleo -ya viste Detroit- y tampoco será fácil cambiarse a otra ciudad similar, todas estarán en los mismos problemas o peores. Lo más probable es que tengamos que hacer una gran reconversión laboral.
Es claro, el conjunto de las serie de crisis sistémicas están comenzando a impactar la forma en que se hacen las cosas y, con ello, nuestras profesiones y habilidades. Para ser eficientes en este contexto hemos desarrollado la especialización, pero el cambio, la reconversión, nos obligará a desarrollar habilidades impensadas en el contexto actual. De hecho recomiendo comenzar desde ya esta reconversión, aprovechando que hay mucha información disponible, gratuitamente, en internet.
Las ciudades también deberán comenzar una reconversión.
Para hacer esto hay un principio de solución en la Iniciativa de Transición impulsada por Rob Hopking (aquí en español) donde se propone el camino de aumentar la resiliensia de las personas, las comunidades, los pueblos.
Una gran ciudad no creo que pueda avanzar adecuadamente en la transición si no asume algunas reconversiones profundas. La orientación de estas reconversiones apuntan,principalmente, a reducir su complejidad, es decir, transformarse en muchos pueblos. Muchos pueblos ubicados en el mismo contexto territorial que ocupa la gran ciudad o como un conjunto de pueblos -no necesariamente cercanos- diseñados para articular adecuadamente los procesos de migración que se van a desarrollar querámoslo o no.
Algunos puntos que se deberían poner en marcha para reducir la complejidad de las grandes ciudades podrían ser los siguientes:
-Disminuir su densidad poblacional y el tamaño de su población. Me imagino que los autodestructivos "cabeza de bala" asumirán este punto como una eutanasia -que nunca los incluye- tipo la que practicarían a los perros vagos. Pero hay otras formas como: proponer migraciones voluntarias a ciudades y pueblos o a ecoaldeas, desincentivar la migración hacia la ciudad, incentivar la migración a los pueblos, regionalización efectiva, etc.
Es factible que aparejado al declive de las grandes ciudades también haya un declive de los latifundios, y a partir de éste declive en probable que el Estado pueda organizar -si tiene visión estratégica y recursos- un sistema de ecoaldeas resilientes que permitan trasladar grupos humanos desde las grandes ciudades a estas ecoaldeas. No es un proceso fácil que pueda lograrse de un día para otro, se requiere muchos años, décadas, para llevar a cabo esta reconversión. Un buen punto de partida podría ser, para Chile, el reventón de la burbuja inmobiliaria, aproximadamente antes del 2020.
-Disgregar el concepto de ciudad. Se trataría de crear zonas que impliquen dividir lo grande, disminuir su complejidad y, por lo mismo, hacerla más factible de sustentar.
Zonas que funcionen de forma más o menos autónoma, con una configuración de localidad, con huertas urbanas y bosques de alimentos que permitan comunidades más autosustentables. Es factible que los traslados de personas a pueblos o ecoaldeas dejen espacios que pueden ser reconvertidos en zonas de cultivo comunitario u otra infraestuctura útil para el concepto de comunidad.
Estos intra-pueblos podrían hacer gestión de energía -eventualmente producción de energía eléctrica-, reciclaje de residuos, tener asociaciones de hortelanos, de oficios, etc. Podrían en general, ir desarrollándose como una unidad autónoma con capacidades locales disponibles y activas -muchas de ellas derivadas desde un proceso de reconversión personal y familiar.
-Programa de Recuperación de la escala humana. Una forma de comenzar, y ya algo se hace con este programa de "Yo cuido mi Barrio", es refocalizar la mirada de los ciudadanos a lo local. De la misma forma se podría extender la lógica de un programa de este tipo a establecer la idea de barrio, de organización social de base dentro del marco de la transición con objeto de que las personas que tienen cercanía puedan tener algún nivel de relación de convivencia que permita poder organizar iniciativas de resiliencia a partir del desempleo creciente que se debería vivir en las grandes ciudades.
Es importante entender que se quiera o no el proceso de deterioro del empleo debería suponer un desafío que o puede ser enfrentado en los términos tradicionales buscando procurarse un nuevo empleo o, en la medida que exista una red de transición establecida localmente, se puede orientar a reconvertirse en oficios que sean más adecuados al mundo futuro.
En ese sentido, preservar los aspectos más europeos que norteamericanos de nuestras grandes ciudades podría ser un camino que permita adecuar o pasar de la escala de automóvil a la nuestra, del mismo modo que los criterios de disgregación deberían considerar este aspecto de escala.
-Programa de información y monitoreo. Las organizaciones de base y, eventualmente el gobierno, deberían comenzar a presentar de forma más abierta el o los problemas que se están derivando de estas multicrisis y, con ello, generar estados de conciencia sobre las mismas, activando sistemas de monitoreo que permitan anticipar posibles emergencias puntuales -como los aluviones de esta semana- y, gracias a lo mismo, organizar respuestas de corto, mediano y largo plazo a las mismas.
Independiente que pueda haber otras iniciativas que permitan ayudar a lograr realizar la difícil transición de las grandes ciudades, es un hecho que el problema debería ser abordado lo antes posible como para tener posibilidad de un cierto control del proceso, tanto desde la perspectiva personal, como familiar o comunitaria.
Eso con las grandes ciudades. No son sostenibles, lo que significa que a fin de siglo ya no estarán como las conocemos hoy.
El descenso será, probablemente, más rápido por qué el ascenso ha sido vertiginoso, a no ser que podamos crear conciencia y nos demos cuenta del problema.
Pero dudo que podamos darnos cuenta. Estamos, cual más cual menos, en plena fiesta de la pirotecnia. Mirándola desde la ventana con cara de asco, como don Cristian, o en pleno.
Inmovilizados en la tontera.
Suerte
Gus