jueves, enero 17, 2013

Perros vagos

En la semana pasada se ha producido algunas noticias relacionadas con los perros vagos. Como ésta en México en que 4 personas murieron producto de ataques de perros vagos asilvestrados. Luego esta otra noticia, una protesta en la catedral de Punta Arenas en que se acusa al obispo de ser el autor intelectual de la muerte de una cantidad indeterminada de perros vagos en esa ciudad. El prelado, el parecer, había denunciado a inseguridad que representaban los perros vagos a raíz de que uno de sus feligreses había sido mordido a la salida de la catedral días antes o el mismo había sido atacado por ellos -no me ha resultado claro lo que gatilla sus declaraciones.

Se estima que hay alrededor de 4 millones de perros vagos en Chile. No es claro lo que se pueda hacer con aquellos. Sólo el SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) lo tiene más o menos claro como cuando se forman jaurías de perros asilvestrados, los cuales son causal de pérdidas importantes en la fauna nativa. Esta presentación de Beatriz Zapata describe las formas en que se puede ayudar a resolver ese problema específico.

La relación entre humanos y perros es muy estrecha. Aquello desde hace 12000 años cuando los primeros lobos, probablemente, fueron domesticados para ayudar al cuidado de rebaños y la caza o producto que aquellos se acostumbraron a la alimentación de cereales como indica un estudio de data reciente cosa que confirmaría una datación posterior al cultivo de cereales. 

Así, los perros vagos y las jaurías de perros asilvestrados tienen origen en esta estrecha relación con los humanos que es dada por el perro doméstico. Relación que en algún punto se debilita y, finalmente, se rompe.

Por lo que se observa en estas noticias hay una buena mezcla de conceptos y emociones que se dan cita en los sistemas sociales. Es especialmente significativo lo que ha ocurrido en Punta Arenas, donde la protesta de los ciudadanos es violenta y focalizada. 

Las jaurías de perros asilvestrados son claramente indeseables. Resultan peligrosos para los ecosistemas y, evidentemente, para los humanos. Estas jaurias son una muestra más de los importantes desequilibrios que introducen los humanos en los sistemas naturales y que finalmente determinan aspectos de la autodestrucción, cosa que adquiere tintes dramáticos en la noticia desde México donde aquellos se han transformado en un mecanismo directo de la misma: personas muertas a manos de estas jaurías evitables.

Por otra parte no es necesario decir que los perros domésticos son deseables para la mayoría de los humanos. Hay algunas relaciones estrechas entre humanos y perros, al punto que muchos de los perros domésticos son tratados en mejores condiciones y viven mejor que muchas personas.

Pero el conglomerado que produce diferencias de percepción y de emociones es el los perros vagos. Por una parte se asumen como un problema que debería ser solucionado. Una alternativa de solución, la usual de los sistemas autodestructivos, es la eutanasia, es decir, la muerte de los mismos -"matado el perro se acaba la rabia". La eutanasia de perros produce protestas como las de Punta Arenas, hay una fuerte resistencia de grupos de defensores de los animales a los cuales esta solución les parece inadecuada. 

Hay otras soluciones, como ésta implementada en Los Angeles, California y que se orienta a prohibir la venta de de mascotas: perros , gatos y conejos. No creo que en Chile funcione -como tampoco creo que funcione en California- es probable que el mercado negro de mascotas que se desarrolle a partir de la medida podría traer mayores abusos. Es otra solución autodestructiva.

Es claro que una solución menos autodestructiva es la tenencia responsable de mascotas. 

Pero no todos están preparados adecuadamente para desarrollarla. 

Usualmente los padres acceden al deseo de sus hijos de tener un perrito, sin medir las consecuencias. La lógica autodestructiva de crianza de hijos es bastante irreflexiva y, sobre todo, permisiva. Lo que se enmarca en el contexto de este post. Así, la mascota es un juguete y la relación con ella es similar a la que se establece con los juguetes, muy atractivo cuando son nuevos y no tanto cuando dejan de serlo. Adquieren el caracter de reemplazables. En esta relación la mascota no es un auténtico otro (perro, gato, conejo, etc.) sino una proyección utilitaria -como ocurre en términos generales con cualquier animal domesticado.

La lógica de la mascota, y no sólo del perro, como compañía es, desde mi perspectiva y en parte, un tema relacionado con la autoestima. Así, en este caso, la mascota es una necesidad de identidad y estima para su dueño. No es un auténtico otro sino una proyección de nuestras carencias.

En cuanto a los perros, es probable que la relación original, que todavía se articula como válida, se oriente a su uso como elementos de protección a la propiedad -rebaño, territorio. Una relación utilitaria que está a la base de la cultura autodestructiva, articulada sobre los valores de la dominación, la apropiación, el poder y la gloria.

De hecho, a partir de todo el conjunto de estas relaciones utilitarias se puede observar el desarrollo de las variedades de especies de perros. Desde el Gran Danés hasta el Chihuahua. Actualmente las razas paradigmáticas, y de moda, en la articulación de la relación de guardianes de la propiedad son, desde mi nooesfera particular, el Pitbull y el Rottweiler, así como antes lo fue el Doberman, la raza diseñada para tal efecto por Karl Friedrich Louis Dobermann.

Si rizamos un poco más el rizo, es probable que los perros vagos sean perros que han perdido su función de utilidad en la cultura autodestructiva o que la relación costo beneficio de aquella sea negativa, es decir, sale más caro mantener al perro que los beneficios que este aporta. 

Los perros vagos son, en su mayoría, perros domésticos abandonados.

Qué importancia tienen los perros vagos en toda esta historia de declive civilizatorio, escasez de energía, cultura autodestructiva, autoestima y demás cosas sobre las que usualmente escribo?

A mi entender son un indicador.

Un indicador que las cosas van mal y podrán ir peor.

El declive civilizatorio determinará que haya relaciones que sean insostenibles y mantener un perro doméstico se transformará en una de aquellas. No es barato mantener un perro, sobre todo cuando compite por alimento con la familia. Ya veremos.

Pero también son una oportunidad. 

Una oportunidad de hacer las cosas en forma diferente.

Los perros vagos son un problema ya desatado, que puede adquirir trazas de problema mayor si aquellos se autoorganizan en jaurías asilvestradas.

Este problema es, entonces una oportunidad para el estado, el gobierno y los ciudadanos en buscar soluciones desde el fondo de los conceptos más que desde la forma.

La idea de "utilidad de un perro" puede decirnos mucho de los valores sobre los cuales nos autoorganizamos. 

Los valores en los cuales la cultura autodestructiva se articula.

Es una oportunidad de poder cambiar esos valores y, con ello, impactar este problema desde la base.

Y todo comienza por cambiar la forma en que nos relacionamos con nuestras mascotas.

Te dejo la tarea a ti para que desde el equilibrio, la diversidad, la cooperación y el respeto te plantees una respuesta. 

Y comiences a tener una opinión de verdad y, con ella, a participar para empezar a buscar una respuesta al verdadero problema, que no es éste, el de los perros vagos.

Este sólo es un síntoma. 

Suerte
Gus