jueves, junio 06, 2013

Asamblea Constituyente


Ya ha comenzado la carrera presidencial en Chile. Esta elección presidencial es la más importante que vamos a vivir. Desde mi perspectiva corresponde al plazo ideal para comenzar la transformación que nos permita, como país, poder hacer frente a los desafíos, claramente mayores, a que nos llevará el declive energético de la sociedad industrial y, como consecuencia de lo mismo, el fin de la civilización industrial.

Uno de los aspectos claves de la presente elección es la restitución de la democracia en manos del los ciudadanos. El embotamiento de 17 años de dictadura y 20 años de "democracia protegida" han mermado las fuerzas ciudadanas a niveles preocupantes, además de impedir vía ley (sistema binominal y quorum prohibitivos) reformas que permitan una mejor expresión democrática.

Pero se respiran aires de que tal situación de embotamiento puede cambiar. Candidaturas independientes se están haciendo fuertes como alternativa a quienes han gobernado al amparo de las facilidades del sistema electoral. Hay un nuevo padrón electoral que significa un aumento de más del 50% de los electores, muchos de los cuales fueron protagonistas del más importante despertar democrático de estos últimos años: los estudiantes.

Independiente que todo siga pasando en esta elección, me interesa hacer notar un par de cosas.

Primero, muy al margen pero también importante es que el tema está preocupando a, principalmente, la derecha. Es claro que actualmente los más fieles representantes de los valores autodestructivos son los simpatizantes o militantes de la derecha política. Valores como la dominación, la apropiación, el poder y la gloria son caros a dichos grupos y han articulado una serie de justificaciones para darles cabida en su ideario. Independiente que los sectores de izquierda tengan también un ideario similar, ya que surgen como antagonistas de las ideologías de derecha, en el caso de Chile es sintomático que los sectores de derecha se estén preparando para la emergencia de fuerzas alternativas. Uno de los aspectos que refleja lo anterior ha sido la petición de renuncia de Arturo Fontaine desde el Centro de Estudios Públicos, tema al que se refiere Mario Vargas Llosa y Cristián Warnken en sendas columnas. Mario Vargas Llosa lo retrata adecuadamente: la derecha atrincherándose. De hecho, hoy ha salido esta noticia referida a la deuda de pensión alimenticia que tiene Marcel Claude (uno de los candidatos independientes que está tomando vuelo) y que corresponde a la primera referencia al mismo en un medio controlado por la derecha y que es parte de este juego político de trinchera.

Es decir hay una preocupación, lo que refleja que hay posibilidades de levantar una postura alternativa a la propuesta por las coaliciones que han gobernado Chile en los últimos 20 años.

Desde mi perspectiva y en el contexto del declive civilizatorio que estamos comenzando a vivir es sumamente importante que la expresión democrática se de en su plenitud, cosa que no ocurre en Chile. Desde mi posición de lego en materia, el primer elemento que impide la expresión democrática plena es el sistema electoral, aquel fue diseñado para dar "estabilidad" al gobierno de turno forzando la existencia, vía diseño, de dos coaliciones o bloques (de ahí el nombre). Su origen es dudoso pero se piensa que se orienta a asegurar que la derecha (normalmente minoritaria) tuviera alta representatividad o, probablemente, se buscaba imitar el sistema de partidos de EEUU (país espejo del nuestro en muchos aspectos) o etc.

El segundo elemento que impide esta expresión es el desprestigio sistemático de la política. Aquel comenzó en el período de la dictadura que sistematizó la denostación del sistema político (era que no) para impedir que fuera una alternativa. Ese desprestigio se afianzó en la "práctica democrática" de estos últimos 20 años que muestran un sistema político poco empático y, principalmente, subordinado al poder económico.

Pero están ocurriendo cosas para bien. La misma noticia que les mostraba de Marcel Claude tiene asociado una serie de comentarios de lectores que resultan esperanzadores. De hecho la misma candidatura es esperanzadora por el hecho que se está articulando como una candidatura ciudadana, no hay un partido fuerte detrás de ella (el Partido Humanista no creo que tenga un gran respaldo) pero tengo la impresión que como candidatura se está haciendo fuerte en un proceso de "ciudananización". Mucha gente está comenzando, a partir de esta candidatura, o la de Franco Parisi o la de otros a darse cuenta de su rol de ciudadanos. Cuyo germen, claramente, son las protestas estudiantiles del año 2011.

Es claro que, en el contexto de los grandes problemas que vamos a enfrentar producto del declive de la civilización industrial, es clave y necesario el concepto de "ciudadano" informado y comprometido. Y, en ese sentido, estas candidaturas alternativas que han hecho encender las alarmas a la derecha chilena son una gran ayuda.

De hecho seria ideal, para enfrentar este problema que me preocupa, el que una candidatura que presente alta "ciudadanización" pueda llegar a cumplir el objetivo de alcanzar el triunfo electoral y, con ello, instalar a miles de ciudadanos comprometidos en la senda de involucrarse en el bien del país.

Por lo mismo, la primera acción, en el hipotético caso que una candidatura con alto arrastre ciudadano se instale en La Moneda -escenario ideal- es que aquella se aboque a cambiar la constitución a través del mecanismo de Asamblea Constituyente en una lógica similar a la usada en Islandia post mortem.

Islandia, luego de su práctica quiebra a manos de banqueros ha logrado restituirse en base de poder ciudadano -con un fuerte componente femenino vale decirlo. Este video permite hacernos una panorámica de aquello. Lo mismo este artículo del diario El País que muestra la estructura de la crisis. En este otro artículo del mismo diario, se describe el importante rol que han asumido las mujeres para sacar del hoyo a Islandia. Finalmente, aquí pueden encontrar una noticia de cómo va el proceso de la nueva constitución Islandesa, no arrasa lo que puede indicar que la constitución que tenían no era del todo mala -ya saben que Islandia se caracteriza por educación y salud gratis, entre otras cosas.

La llegada al poder de verdaderos ciudadanos debería decantar, casi obligatoriamente, en el desarrollo de una nueva constitución que permita reflejar una nueva lógica que supere los aspectos autodestructivos que imperan en la actual constitución que nos rige y, sobre todo, crear las condiciones para preparar el fin de la civilización industrial. Proceso en el cual, probablemente, Chile también desaparezca como estado nación dada la imposibilidad de mantener adecuadamente una unidad territorial en una geografía como la nuestra a no ser que podamos desarrollar un sistema de transporte o una lógica administrativa que lo permita.

Nada de eso será adecuadamente posibilitado si el actual status quo ciudadano se mantiene.

Suerte
Gus