viernes, agosto 24, 2012

La mala solución del crecimiento

Desde mi perspectiva el inevitable colapso civilizatorio, que probablemente ocurra en este siglo, tiene el origen en una emoción humana. Es decir, este colapso y su estela de consecuencias que traerá a nuestros descendientes es y será nuestra responsabilidad en el entendido que no supimos ser capaces de identificar el problema.

Ya sabemos que la disponibilidad de energía de nuestra civilización baja a tasas considerables, sobre todo desde la perspectiva per capita. Les recomiendo leer la Teoría de Olduvai para que le den vuelta al tema.

Nuestro sistema de transacciones comerciales, que es la raíz de nuestra civilización industrial y que sostiene todo, es un tren en marcha inmanejable.  Pero ello no es el problema sino que es un síntoma de un problema que es más profundo y de índole emocional.

Creo que hay que hacer unas precisiones para encarar adecuadamente el problema. 

Desde mi perspectiva, el sistema de transacciones comerciales industriales en que vivimos inmersos se organiza como un proceso que sostiene una civilización. Y la civilización se asienta en una cultura. Por lo tanto los conceptos de civilización y de cultura son distintos. Por ejemplo, tengo la impresión que todas las civilizaciones antes de la nuestra y en las que hay evidencia de colapso: Maya, Rapa Nui, etc. si bien eran civilizaciones diferentes tenían algo en común: una cultura que propiciaba el crecimiento. Es lo que yo he llamado la cultura autodestructiva.

Por alguna razón, que yo oriento a tribus pastoriles en su relación violenta con los depredadores y la que debería estar asociada, probablemente, con la idea de seguridad; el valor del crecimiento (de tener más y más) hizo arraigo en la conciencia colectiva en forma profunda. Ese arraigo, a esta altura casi inconsciente, ha impulsado todas y cada una de las civilizaciones que han colapsado y desaparecido finalmente.

Así, desde mi perspectiva, el fondo del problema es una emoción, humana, que valida el crecimiento como solución a un problema que probablemente no es tal.

Cuando esta civilización colapse, más temprano que tarde, la cultura permanecerá y volverá a generar una civilización, sobre los restos de esta, que volverá a colapsar y así. Hasta que el nivel de entropía disponible haga imposible la generación de nuevas civilizaciones.

Entonces el problema, desde mi perspectiva, no es el el sistema de transacciones comerciales industriales, ni la civilización, ni la cultura que propicia a ambos. El problema es una emoción, humana, mal interpretada y, sobre todo, mal solucionada.

El problema es una emoción que reside en el colectivo de cada uno de nosotros y para cuya solución hemos articulado el valor del crecimiento. Me imagino que esa emoción es la de supervivencia, una emoción instintiva que, al momento de cultivar, de domesticar, se hace consciente, en nuestra mente, y nos hace responsables del futuro. En ese punto y a partir de esa interpretación de la emoción de supervivencia es que la solución propuesta por el crecimiento, y su sinónimo de la acumulación de los excedentes, desatan esta cultura que tiene peak civilizatorios como el que vivimos actualmente.

Antes, en la época que eramos cazadores-recolectores no teníamos ese problema ya que era la tierra, y no nosotros, la que se responsabilizaba de nuestro futuro y aquello daba origen a una cultura mucho más equilibrada que la que se autodestruye actualmente o que, si quiero mantener la precisión, que autodestruye su enésima cumbre civilizatoria.
Creo que un cambio de actitud hacia articular el problema correcto puede ser adecuado para articular una solución de mejor calidad que el crecimiento ilimitado.

Y al ser una emoción el problema entonces es responsabilidad tuya el cambio de emoción.

Si, la solución no será responsabilidad del sistema de transacciones comerciales industriales, ni de la civilización ni de la cultura.

El problema del colapso civilizatorio que sufrirá nuestra civilización industrial tiene su origen en tu emocionalidad.

La solución de ese problema, entonces, también tendrá su origen en tu emocionalidad.

Puedes salir a la calle a gritar, puedes retirarte de la civilización, puedes vivir en un sistema de transacciones comerciales alternativo, puedes ser un asceta, etc. pero si no reinterpretas tu emoción y la solución emocional que da origen a esta cultura entonces, sigues siendo parte de ella.

Un impulsor de la autodestrucción.

Suerte
Gus