De un tiempo a esta parte siento que la velocidad de los cambios aumenta y que es muy probable que los acontecimientos se precipiten sin que alcancemos a madurar una nueva cultura antes que esta, la autodestructiva, tome el camino del derrumbe inevitable.
La evidencia es cada vez más fuerte y tiene relación con los acontecimientos del verano boreal: disminución de la capa de hielo del ártico, sequía en EEUU, etc.
Para que profundicen cómo estos acontecimientos impactarían en el devenir de nuestra civilización les dejo este link al post Las guerras del hambre del blog de Antonio Turiel que resume adecuadamente lo que, de un tiempo a esta parte, estaba yo mismo sintiendo.
La tierra me ha estado últimamente orientando fuertemente al aprendizaje de cultivos con el sistema de camas de doble excavación, lo que es un indicador más o menos clave que estamos ad portas de un periodo más duro en el precio de los alimentos.
No sé si eso se refleje a corto plazo en Chile, pero a mediano y largo plazo si ocurrirá.
Recomiendo acelerar los procesos de transición y mejorar el nivel de conciencia sobre el tema.
Ya retomaremos el análisis de los nuevos valores y, sobre todo, un tema que me apasiona: lo divino en esta nueva cultura.
Suerte