En estos meses me he dedicado a escribir off-blog pero, pese a ello, algo he avanzado en el análisis de la problemática clave que tenemos que enfrentar como humanidad y, la solución que, desde mi perspectiva, es quizá la más adecuada. En este post presentaré los resultados, en verde, de ese análisis a modo de resumen.
La problemática sobre la cual se articula lo que hago se relaciona con determinar los valores claves de la cultura autodestructiva (y su origen) para, con ello, establecer nuevos valores que permitan articular a la base una nueva cultura que pueda surgir, y reemplace, a esta cultura cuando ella termine por autodestruirse.
Los valores claves de la cultura autodestructiva, y que determinan que ella lo sea, son: el crecimiento, la apropiación, la dominación y el poder del padre. Se consideran valores por que corresponde a lo que la media de las personas valoran y a lo que aspiran. Puede que no sean valores conscientes o que estén bajo en la escala de valoración personal o de subgrupos culturales, pero desde la perspectiva holista de nuestra cultura autodestructiva son aquellos valores los que subyacen a su desarrollo como cultura.
Pese a que podrían decirte que los "verdaderos" valores son la solidaridad, la paz, el conocimiento, etc. ello no corresponde a la realidad, son sólo mitos o valores de otras culturas (eventualmente alternativas) que son rehenes de nuestra cultura autodestructiva. Los valores claves son los descritos (crecimiento, apropiación, dominación y poder del padre) y su origen es, desde mi perspectiva, probablemente herencia de grupos pastoriles que debieron enfrentar depredadores violentos (lobos u otros).
Los valores se llaman valores por que son valorados o es lo que se valora en el contexto de una cultura.
Así desde la perspectiva de los valores y del autoconocimiento, más o menos objetivo, que tenemos actualmente como especie, y como cultura humana, podemos afirmar que aquellos valores sobre los cuales se enmarca la cultura autodestructiva tienen una explicación lógica en términos de su surgimiento y posterior dominación cultural.
Son, probablemente, valores surgidos en la relación violenta de culturas pastoriles con depredadores muy fuertes y violentos. En el post sobre El Concepto de Eficiencia explico en alguna medida el surgimiento y desarrollo de la cultura dominante en términos de la eficiencia que esa cultura tiene sobre otras y el porqué del origen de esa eficiencia. Lamentablemente eficiencia no está aparejada, en este caso, de efectividad; ya que la complejidad del medio en que esa cultura se desenvuelve es tan alta que la eficiencia resulta contraproducente. La propia autodestrucción que ahora vivimos es un ejemplo terminal de lo poco efectiva que es la cultura para lidiar con ese medio complejo. En todo caso no somos la primera cultura humana fallida y, es muy probable que, las anteriores que ya han colapsado y desaparecido compartieran con nosotros estos valores que expongo o algunas variaciones de los mismos.
Por lo tanto y dado que el proceso de declive y cambio cultural será rápido (en una cronología cultural, se entiende) de modo que sean dos o tres las generaciones humanas involucradas (la nuestra, la de nuestros hijos y la de nuestros nietos), es importante comenzar ahora a articular un conjunto de nuevos valores que estén a la base de nuestra reeducación y la de nuestros hijos y nietos.
Por razones obvias estos valores no podrán ser articulados en el sistema educativo oficial que seguirá con la enseñanza de los valores autodestructivos y sus variantes políticamente correctas: el mercado, la competencia, la propiedad privada, la autoridad, etc. lo que considero una pérdida sangrante de recursos ya escasos; pero en fin, aquello es parte de la autodestrucción, no me cabe duda.
Mi proposición en términos de nuevos valores está dada por los siguientes: evolución, equilibrio, diversidad, consciencia y amor. Puede haber más pero como ejercicio de articulación valórica estos son más que suficientes para fundar una cultura que pueda sostener a la mermada humanidad que sobreviva al colapso de ésta que se autodestruye aceleradamente y a un costo inimaginable para las futuras generaciones.
Espero, en los próximos post, poder ir estableciendo algunos ejemplos de como se podría articular una cultura, a partir de conversaciones de conversaciones y acciones que las tematicen -perdonen lo luhmanniano-, de modo que ellas, las conversaciones y las acciones, reflejen estos valores como fondo y sustancia de la misma.
Suerte
Gus