Pero pese a lo fervoroso que es nuestro presidente el concepto de crecimiento es un peligro y les contaré por qué.
Antes que nada decirles que en un futuro cercano o lejano no habrá crecimiento, al menos por un tiempo si lo hacemos mal y por una eternidad si lo llevamos bien. Por qué puedo afirmar aquello? Es simple, cualquier sistema para crecer necesita algunos recursos, por ejemplo, un niño crece en la medida que ingiere alimentos. Del mismo modo, el país crece en su PIB (PIB = Producto Interno Bruto) en la medida que dispone de recursos para producir bienes y servicios (e impuestos diría nuestro presidente). los principales recursos que requiere son energía y, a continuación, recursos materiales. La base de todo. Tanto los recursos energéticos como los recursos materiales son finitos o tienen un ratio de renovación limitado. El petróleo, el gas y el carbón corresponde a los principales recursos energéticos que mantienen el funcionamiento de nuestra economía y, los tres, no son renovables, es decir los ocupamos y listo, se acaban como recursos disponibles -en rigor nunca se van a acabar, pero su extracción será tan cara energéticamente que no valdrá la pena extraerlos. El caso del petroleo es significativo, mueve nuestra economía, toda la maquinaria pesada y buena parte del transporte dependen del diésel y nuestra economía se ha articulado en base al transporte de mercancías exportamos, importamos, además generamos economías de escala concentrando la producción y desarrollando sistemas logísticos que permitan la distribución de esa producción a los puntos de comercialización.
Pero los recursos son limitados.
Es decir, el crecimiento tendrá límites.
En algún punto no se podrá seguir creciendo.
El problema de no poder seguir creciendo es que mucho de nuestra economía depende de que se siga creciendo, por ejemplo: los intereses (y los impuestos dirá nuestro presidente). Y un ejemplo que puede ser más significativo: las pensiones. Si alguien pone un dinero en el banco, ese dinero se espera que gane intereses. Para que ese dinero gane intereses lo que el banco hace es prestarlo a una tasa de interés superior. Para que la persona que ha pedido el préstamo pueda devolver ese dinero al banco, él deberá hacer que ese dinero solicitado produzca valor, más que la tasa de interés asociada. Para que ese dinero pueda producir valor se debe invertir en un negocio -en la producción de bienes y servicios- de modo que esos bienes y servicios sean rentables. Para que un bien o servicio sea rentable el costo de producir ese bien o servicio debe ser menor al precio de venta; y es en este punto donde van a aparecer los límites. En un mercado en que algunos bienes van a comenzar a escasear, el valor de ese bien va a aumentar producto de la ley de oferta y demanda, lo que se traducirá en un valor final mayor sin que eso se refleje en una utilidad mayor; lo que finalmente llevará al límite la producción, con lo cual el castillo de naipes de la economía se comenzará a contraer. Este proceso es cíclico, ya que cada contracción permite los espacios para nuevos crecimientos, es así como la depresión del 1929 o las contracciones de 1982, 1998 o 2008 van a permitir, con posterioridad algunas luces para el crecimiento aunque es probable que esta, la crisis del 2008, sea la crisis terminal ya que ella coincide con -y es probable que sea causada por- el máximo histórico de producción de petróleo: el Peak Oil.
En Europa la crisis desatada por la especulación financiera lleva ya 6 años, es decir, no es una crisis menor.
Ocurre entonces que ya se está comenzando a hacer evidente los límites físicos de los recursos y, por lo mismo, esta idea del crecimiento se comenzará a desplomar y con ello, todo un entramado que permite que, finalmente, ganemos unos intereses por nuestro dinero puesto en el banco, entre otras cosas (no te olvides de los impuestos dice mi presidente).
Los apóstoles del crecimiento nunca van a aceptar algo así. Ellos dirán: "hay que tener fe hermanos que ya volveremos a crecer"
Claro, volveremos a crecer, pero esos serán espejismos en un desierto de recesión, ya que la disponibilidad de recursos seguirá menguando, independiente que haya algunos voladores de luces como el grafeno que promete darte rentabilidades de ensueño, lo más probable es que el mundo caiga a futuro en depresión económica.
En Chile la cosa se ha sostenido ya que el problema de Europa pasa antes por China y luego llega acá, a excepción de algunos productos que enviamos directo a Europa la mayoría de lo que producimos -cobre, minerales, madera- va a mercados intermedios que luego lo comercializan en productos terminados. Ha habido un colchón de tiempo que ya estamos a punto de consumir y así lo evidencia la caída de los precios del cobre.
Es grave y, desde mi perspectiva, es terminal.
Volvamos un poco atrás y veamos por qué pienso que la crisis es terminal. Ocurre que la crisis del 2008 fue producida por unos instrumentos financieros sustentados en hipotecas de alto riesgo. Una hipoteca de alto riesgo es un préstamo habitacional, que hace una entidad financiera, a clientes que con una alta probabilidad no podrán devolver su dinero. Luego, a partir de esas hipotecas se crearon una serie de instrumentos financieros que las agrupaban y empaquetaban para darle una forma más comercial, pero en el fondo esos instrumentos dependían de que personas devolvieran el préstamo. Miles de viviendas fueron construidas dado que el mercado se había expandido o, quizá, dado que había mucha oferta de viviendas se pensó que era factible expandir el mercado. Crecimiento por una lado y por otro. Hasta que la realidad y sus límites se instaló: las hipotecas eran incobrables.
Qué había ocurrido?
A fines de siglo XX ya se había establecido en la praxis que un sistema económico basado en el crecimiento no era sustentable puesto que éste tiene límites físicos: no existen recursos que permitan el crecimiento ad infinitum. Pero cambiar la lógica del crecimiento es muy, pero muy difícil ya que tiene miles de años de desarrollo (desde la domesticación de las plantas y de los animales) y, además, hay tanto en juego que se hace casi impracticable. Así, una alternativa de solución para superar estos límites fue intentar desmaterializar la economía pero eso, ha quedado demostrado, es imposible; por ejemplo, los instrumentos financieros derivados que causaron la crisis del 2008 eran intentos de desmaterialización que ocultaban, muy en el fondo, una base de economía real que fue la que finalmente hizo que todo colapsara: los subprime no tenían con qué pagar la hipoteca.
Hay más intentos de desmaterialización que igual han terminado en fracasos: las burbuja de las .com y el Emirato de Dubait son dos ejemplos que se me vienen a la mente.
Es decir, digan lo que digan los economistas, el sistema basado en el crecimiento infinito no es y no será nunca posible. Estamos condenados cada cierto tiempo a una violenta destrucción de valor: recesiones, depresiones y guerras que llevan el sistema a fojas cero y permiten que nuevamente tenga sentido la lógica del crecimiento. Hoy estamos ad portas, o en medio de, una de los más grandes procesos de destrucción de valor que ha vivido la humanidad, puesto que a diferencia de las anteriores oleadas de destrucción de valor surgieron cuando la civilización industrial aún se construía y todavía había una base material a la cual echar mano lo que dio la partida a una reconstrucción más imponente. Actualmente, a diferencia de las crisis anteriores, los límites de los recursos son evidentes y la destrucción de valor actual nunca dará origen a una reconstrucción siquiera equivalente.
Además de todo lo anterior el crecimiento produce efectos colaterales. En este post te di un ejemplo muy simple y muy cercano de como opera el crecimiento. Usé la telefonía ya que hay suficientes datos nacionales para describir cómo el crecimiento actúa:
"En términos concretos un buen ejemplo de cómo actúa el crecimiento está dado por los sistemas de comunicación de voz. Las compañías telefónicas han experimentado, en las últimas dos décadas un crecimiento desmesurado de la oferta de terminales de comunicación (teléfonos). El mercado se ha atomizado al punto de pasar de un grupo familiar como sujeto del mercado (1989 - Fijos: 5,3/100 hab. y móviles 0,04/100 hab.) a las personas como usuarios de varios teléfonos (2011: fijos: 19,43/100 hab. móvil: 129/100 hab.). Qué ha ocurrido? Las empresas por la necesidad de crecimiento que impone el sistema económico han actuado atomizando la demanda, dividiéndola con distintas estrategias -desarrollo de la telefonía móvil personal, una tarifa inter-compañía artificialmente alta, la numeración cautiva, etc.- de modo que el mercado se ha ido ampliando y esta expansión ha permitido el crecimiento de cada compañía. Si no existiera la necesidad de crecimiento que impone el sistema económico es probable que ninguna de estas transformaciones que hemos vivido haya tenido lugar en tanto que la telefonía, bien mirado, es un bien suntuario -no es comparable a la alimentación, el abrigo o la vivienda. De hecho asociado a esta expansión del mercado producto de la necesidad de crecimiento de las empresas (que nosotros exigimos con nuestros ahorros, no somos inocentes) hay varios fenómenos que cristalizan y que resultan de sumo instructivos para entender por qué nuestra cultura es autodestructiva y, por que es casi inevitable el fin de nuestra civilización. Uno de los aspectos relevantes es como el sistema económico ha ido atomizando el mercado y, con ello, ha ido estableciendo el individualismo como un valor. Al ir estableciendo el individualismo como un valor el nivel de protección que tienen las personas es precario, por muchos recursos que una persona tenga si no está asociada a una red de confianzas -una familia, una comunidad, una tribu- su nivel de seguridad es precario en cuanto depende sólo de los servicios que puede comprar o adquirir dentro de un proceso de transacción no voluntario y amistoso. Es claro en una mirada a vuelo de pájaro que los valores comunitarios se han ido debilitando y, por eso mismo, la sensación de inseguridad ha ido aumentando, por ejemplo."
Es decir, los efectos colaterales del crecimiento son probablemente los problemas claves de nuestra sociedad: la falta de confianza, la delincuencia, la educación, la salud, etc. tal como lo demuestra la encuesta CERC de diciembre del 2012. La necesidad de atomizar el mercado, de hacer una diferenciación exógena en tanto consumidores determina que el colectivo, lo colectivo esté amenazado (sino muerto).
Es decir la lógica del crecimiento, además de amenazar nuestra supervivencia, es probablemente directamente responsable de: la falta de confianza y de la delincuencia.
Y mi presidente me dice que sería un irresponsable si no defendiera el crecimiento.
Creo que el irresponsable es otro (u otros).
Amen.
Gus
Y eso que no hemos hablado del cambio climático y, tampoco, del sobre endeudamiento y menos del poco respaldo real que tiene todo el dinero creado y... bueno, dejémosle hasta ahí...
Y tampoco hablamos de cómo este dogma del crecimiento determinó las principales tragedias históricas de la humanidad, conquista de américa incluida. Váyanse con cuidado con las píldoras doradas de nuestro presidente (... son venenosas).