En la lectura me he encontrado un par de experimentos que complementan mi opinión sobre la dificultad que tiene la mente para manejar la complejidad y que, por el contrario, en muchos casos hace compleja una realidad que, en términos gruesos, es simple. Sobre todo considerando que, según lo que expresa Watzlawick, hay un mecanismo de puntuación que hace que la mente tienda al orden. Da ejemplos generosos relacionados con la tendencia de articular orden en situaciones que son premeditadamente desordenadas. De hecho el libro cita y explica un interesante experimento liderado por Alexander Bavelas en los años 1970, en este enlace se puede leer el experimento en inglés y en español. Pero como no confío en que leerás el experimento lo transcribo desde el libro:
Cuanto más complicado, tanto mejor.
El profesor Alex Bavelas de la Universidad de Stanford, ha demostrado en varios experimentos que la desinformación tiene una importante influencia en el sentido de la realidad del ser humano.
En uno de estos experimento dos personas, A y B, se sientan ante una pantalla de proyección de diapositivas. Entre los dos, una pared divisoria impide que puedan verse; se les ha recomendado, además, que no hablen entre sí. Delante de cada uno de ellos se encuentran dos botones con la inscripción de "sano" y "enfermo", respectivamente, y dos luces de señales marcadas "correcto" y "equivocado". El director de la prueba proyecta una serie de microdiapositivas de células histológicas. La misión de las personas sujetas a prueba consiste en distinguir, mediante ensayo y error, las células sanas de las enfermas. Se les pide que, en cada diapositiva proyectada, opriman el botón correspondiente para dar a conocer su diagnóstico (individual). A continuación, se enciende una de las luces de señales que les dice si el diagnóstico fue "correcto" o "equivocado".
Este montaje del experimento, al parecer tan simple, tiene su truco. A recibe siempre la respuesta adecuada a su diagnóstico, es decir, cuando se enciende la lámpara se le comunica si efectivamente diagnosticó con acierto o no, la correspondiente diapositiva. Así pues, para A el experimento se reduce a un aprendizaje, relativamente sencillo, para establecer distinciones hasta entonces desconocidas para él, mediante ensayo y error. En el decurso de la prueba, la mayoría de las personas A aprenden a distinguir, con rapidez, las células sanas de las enfermas, con un índice de fiabilidad del 80%
La situación de B es muy diferente. Las respuestas que recibe no se basan en sus propios diagnósticos, sino en los de A. Por tanto, es totalmente indiferente que su modo de evaluar una diapositiva concreta sea correcto o no lo sea. Recibe la respuesta de "correcto" cuando A ha emitido un diagnóstico acertado...; pero cuando A se equivoca, B recibe la notificación de "equivocado", con independencia del dictamen que emitió personalmente. Sólo que B no lo sabe; vive, pues, en un mundo del que supone que tiene un orden determinado, que él debe descubrir a base de emitir opiniones para experimentar luego, caso por caso, si dichas opiniones eran acertadas o no.... B no tiene la más mínima posibilidad de descubrir que las respuestas que recibe son no contingentes (es decir, que no tienen relación alguna con sus estimaciones) y que, por tanto, no le transmiten información sobre la exactitud de sus diagnósticos. Busca, pues, un orden que realmente existe, pero al que no tiene acceso.
Se pide a continuación a A y B que hablen entre sí y se comuniquen los principios de que cada uno de ellos se ha servido para distinguir entre células sanas y enfermas. Las explicaciones de A son, en general, sencillas y concretas. Las de B, por el contrario, sutiles y complicadas ya que, en definitiva, llegaba a ellas basándose en razones muy poco convincentes y aún contradictorias.
Lo asombroso del caso es que A no sólo no rechaza las explicaciones de B como innecesariamente complicadas y hasta absurdas sino que se siente impresionado por la brillantez de sus detalladas razones... A llega por ello a la convicción de que la banal simplicidad de sus principios explicativos queda muy por debajo de la sutil penetración de los diagnósticos de B.
Hasta ahí la transcripción del experimento, que no es el único, hay más que confirman esta tendencia de la mente de instalar orden donde no lo hay, como una forma de reducir la complejidad y, dado el ejemplo, materializar una visión de mundo asequible a partir de las creencias. En el caso de B, la creencia que estaba realmente diagnosticando correctamente.
Ahora, en el resto de este post me dedicaré a buscar el desorden sobre el cual nos hemos instalado a partir de puntuaciones más o menos persistentes que hemos recibido como humanidad.
Ups... ya la conocen, es esa cultura que nos somete a esta realidad paralela que vivimos.
Me ha sorprendido leer una carta de un actor, llamado Mario Horton, en que entre otras cosas dice algo de una sinceridad impresionante, se los dejo:
Debo admitir que vivo en ese sistema a raudales. Tengo auto, si, trabajo en la tele, si, consumo energía exorbitantemente, si, estoy endeudado en el sistema financiero hasta las masas, si, tengo Isapre, si, y mando a mi hija a uno de los mejores colegios privados de Chile, si. Pero sabes porque hago todas esas cosas? Porque tengo miedo. Un miedo inculcado que sentimos todos. Y ese miedo proviene de las fauces mas bestiales de esta realidad nuestra.
Este modelo. Esta estructura relacional entre los seres humanos de mi comunidad que nos hace temerle al futuro, al otro, al pobre, al rico, al jefe, al líder, al vecino, a la vejez, a la enfermedad, a la competencia, a la miseria, al pasado, a todo. Porque nada es mío y me inventaron el deseo de que tenía que poseerlo todo...
Que buena esta frase: "Me inventaron el deseo de que tenía que poseerlo todo"
Y esta: "Este miedo proviene de las fauces más bestiales de esta realidad nuestra" Que me lleva a preguntarme:
Será el miedo a perderlo todo?
Por que si es el miedo a perderlo todo entonces es tan invento como el "...deseo de que tenía que poseerlo todo".
Hace 50 millones de años nadie poseía nada. De hecho hace 200 mil años nadie poseía nada. Más aún, hace 15 mil años nadie poseía nada.
Además.
En 15 mil años más es muy probable que nadie posea nada. En 200 mil años más es altamente probable que nadie posea nada. En 50 millones de años nadie poseerá nada.
De qué realidad hablamos cuando hablamos de "realidad nuestra"?
Mario. Esa realidad es una realidad paralela. El mundo, que no es nuestro, corre por el lado. Es otra realidad.
Por qué Mario y muchos más, casi todos diría, viven esta realidad donde la emoción del miedo les atenaza el corazón?
Voy a aventurar una explicación -que es la misma de siempre... me repito acaso? Pues me repito.
En cierto lugar del planeta se comenzó a puntuar una secuencia explicativa, como el caso de experimento de Bavelas, que entre "más compleja mejor" validaba la propiedad, el enemigo, el futuro, etc. Y como esa explicación era compleja y reflejaba "la erudición" del explicador, es probable que esa realidad paralela que no se parecía a nada de lo conocido, a nada de lo natural, que era una innovación explicativa, comenzara a cobrar sentido.
Además, esa explicación compleja, antinatural y autodestructiva tenía algunos aspectos que la hacían dominante, toda vez que no permitía oposición -la cual era exterminada o esclavizada-, incrementa la población del dominador, todo lo diferente era sometido y uniformado, etc.
Y por eso Mario tiene miedo.
Y está bien que Mario tenga miedo. Pero Mario no debe tener ese miedo a la "realidad nuestra" sino que miedo a la realidad, la otra realidad, la de siempre, la de primer orden, esa que no vemos por qué sólo vemos ésta, la "realidad nuestra", la de segundo orden, la que inventamos y reproducimos cada día, todos los días.
Mario, la siguiente gráfica corresponde al crecimiento poblacional humano, nuestra especie:
Si observas verás que la cosa no puede ser normal, la "realidad nuestra" al parecer se nos ha escapado de las manos. La gráfica la he sacado de un libro de Ecología Humana de Gerry Marten, del capítulo de Población Humana.
Pero antes de presentarnos aquella gráfica sobre el crecimiento poblacional don Gerry nos ha hablado de Poblaciones y Sistemas de Retroalimentación donde al final del capítulo presenta esta gráfica:
Es decir, en algún momento la cosa comenzará a caer y, ojala, a autoregularse. Pero resulta que el despegue del aumento exponencial de población humana ocurrió, curiosamente, con la irrupción de los combustibles fósiles y esa misma irrupción permitió el inicio de la Civilización Industrial. Es decir, nuestra civilización se articula sobre un recurso no renovable que está comenzando su fase de declinación productiva -me huele a exceso y colapso más que a autoregulación.
Don Gerry también dedica algunas palabras en el libro a El Auge y Decadencia de Sociedades Complejas donde aparecen algunas referencias a la caída de las mismas. Te transcribo alguno de esos puntos que resultan interesantes:
...Cuando el nivel de complejidad es mayor al ideal (...), la mayor complejidad puede resultar en menor productividad debido a que:
- Muchos de los beneficios de la complejidad social tienen rendimientos decrecientes. Una vez que las actividades humanas han llegado a cierto nivel tecnológico y organizativo, los avances en tecnología y organización dejan de dar mayores resultados.
- Mantener y organizar la complejidad social tiene costos significativos en términos de energía y el esfuerzo requeridos.
- Los costos continúan aumentando aún en la ausencia de mayores beneficios debidos a la mayor complejidad, por lo que la productividad (que equivale a los beneficios menos los costos) decrece.
- La sociedad desarrolla valores culturales que fomentan la mayor complejidad. Esto puede llevar a una proliferación azarosa de complejidad careciente de estructura que aporte a la funcionalidad del sistema en conjunto.
La resulta es una caída tanto en la productividad social como en el nivel de vida. Podrá parecer lógico que un sistema social demasiado complejo reduzca su complejidad a un nivel idóneo. Sin embargo, los sistemas sociales usualmente se vuelven aún más complejos porque culturalmente se ha desarrollado una creencia en que la complejidad es la mejor manera de resolver problemas.
Al tiempo que una sociedad excede su complejidad óptima, es común que comience a sufrir de serios daños ambientales y comienza la disolución. Los daños debidos a las demandas excesivas sobre el ecosistema se han acumulado durante siglos y finalmente resultan en un colapso en la productividad agrícola y en la carestía de alimentos y otros recursos naturales renovables (...). La sociedad ya no cuenta con el excedente alimenticio y de otros recursos necesarios para sostener a una gran población urbana y mantener sus reservas alimenticias. Al disminuir las reservas de alimentos y otros recursos, la sociedad pierde su habilidad para resistir una mayor caída (...).
De la misma forma dice que:
El auge y decadencia de las sociedades complejas no es tan solo una historia de antiguas civilizaciones. Los ecosistemas urbanos experimentan ciclos complejos de auge y decadencia en escalas que abarcan desde barriadas y pequeñas ciudades, pasando por grandes ciudades y zonas metropolitanas y civilizaciones enteras. Un barrio crece al absorber gente y actividades comerciales que arriban de otros barrios. Algunas décadas después, el mismo barrio puede decaer al migrar su población y sus comercios a otros barrios. Lo mismo sucede con ciudades enteras a mayor escala temporal.
Viste lo de Detroit? El caso de Detroit es un ejemplo prototípico de lo anterior, ese lo puedes encontrar dentro de este post. Al final de este capítulo don Gerry termina con:
...Por primera vez en la historia, el crecimiento tanto en la población como en su complejidad social, se está dando simultáneamente en casi todos los ecosistemas urbanos y sistemas sociales de todo el planeta. Mientras que el auge, caída y migración fueron eventos locales o regionales en el pasado, ahora existe una posibilidad de un colapso global, sin válvula de escape.
Y eso si que da miedo, sobre todo si correlacionas lo anterior con la necesidad de crecimiento que tiene nuestro sistema económico. Sí, ese mismo, el que te invita a poseer más y más,... claro, tienes que poseer más y más para que el sistema económico crezca y crezca... pero, también te he contado que ese crecimiento es una quimera ya que nuestra principal fuente de energía -que es, al fin, la responsable de toda esta población- llegó a su peak de producción.
Eso da miedo.
Que no tengas lo que no tengas no debería darte miedo. O al menos ese es un miedo de segundo orden.
Es el miedo de primer orden, ese que viven todas las especies y que, generalmente, se les quita corriendo, ese sí es miedo.
Ese miedo es de la realidad real.
Suerte
Gus
Post Scriptum
Dejo algunas reflexiones adicionales:
1.- Si continúan la lectura de la carta se encontrarán con cosas que son interesantes para enfrentar el miedo de nivel 2, ese que nos atenaza la acción y la vida. Un miedo que sólo es una ilusión creada colectivamente hace 10 mil años y que hoy hemos seguido alimentando. La política es un camino, lo colectivo que se antepone a la inercia del miedo de segundo orden. Una acción política que pasa por darse cuenta, así como se ha dado cuenta Mario y, a partir de este darse cuenta, pasar a la acción.
2.- La acción política, concreta y consciente es sólo un camino para enfrentar este miedo de segundo orden. Pero hay más formas. De la misma manera que cuando chicos nos tuvimos que enfrentar a la oscuridad -que es un atavismo del miedo de primer orden-, de la misma que hemos enfrentado, con valentía, los miedos que hemos identificados en nuestra vida, podemos enfrentar éste, básico y cultural. Pequeñas acciones que nos digan que podemos, que podemos caminar sin miedo, que podemos construir una cultura en que el otro, que reconocemos como diferente no es un enemigo al que derrotar, podemos construir una cultura en que los otros, las otras distintas especies tiene derecho a ser si mismos y felices.
3.- Alguna de las frases claves que recomiendo articular para derrotar este miedo cultural que nos hace infelices. La primera es sustituir "el necesitar" por "el querer": no necesitas el tablet lo quieres, no necesitas cambiar el auto lo quieres... en la medida que "lo quieres", aquello deja de ser un elemento atenazado por el miedo vital y se transforma en algo que puedes dejar de querer. De la misma forma sustituir el pensar por el sentir, cuando dejas de hablar sobre "yo pienso" y comienzas a hablar sobre "yo siento" estás haciendo un cambio sutil que, en el fondo, transformará tu cosmovisión, lo que, curiosamente, traerá de la mano la realidad real.
4.- Finalmente, uno de los últimos capítulos del libro de Watzlawick describe a los delfines como criaturas afables y comprometidas con su especie. Describe que el peso del cerebro de los delfines es superior en 300 gramos al nuestro y que se presume que su inteligencia es, también, superior. Los delfines evolutivamente retornaron al mar luego de tener un pasado terrestre y, bien mirado, no es una mala decisión según el autor: comida en abudancia, sin grandes problemas con depredadores, sin necesidad de techo, vestimenta, etc. Considerando que hay estudios sobre tribus de cazadores recolectores actuales que presentan altos índices de felicidad, a veces puede no ser tan mala idea "volver al mar", algo inevitable a la larga según la Teoría de Olduvai.
5.- Si no me cree, hasta los sentidos coludidos con el cerebro fabrican colores según lo que les acomode. Este experimento es muy claro.