viernes, octubre 18, 2013
Plan Chile III. Nivel Nacional. El Estado.
El Estado es otra de de las estructuras organizacionales que configura el mundo de hoy. Como las anteriores que ya hemos revisado: grandes empresas, grandes ciudades y el sistema de transporte, el Estado también se verá afectado en este escenario de declive energético del mundo, también será arrastrado por el fin de la Civilización Industrial.
En la década de los noventa del siglo pasado vimos el derrumbe de los Estados Federados Socialistas, lo que dio origen a una serie de Estados Nacionales que todavía mantienen conflictos para establecer las nuevas unidades administrativas: los nuevos Estados. Actualmente estamos viendo el derrumbe, pausado pero constante, de los Estados africanos y del oriente medio. Somalía es el mejor ejemplo de un Estado Fallido y pueden ver en esta entrada los potenciales Estados para caer en esa categoría, lo que confirma que en África y en el Medio Oriente se concentran, por ahora, los que reúnen más características para dejar de ser un Estado.
El principal problema asociado a estos Estados que se desmembran en un caos, es la pérdida de todo gobierno que vele por la seguridad, en todo aspecto, de sus habitantes, los cuales quedan a merced de grupos más o menos violentos que pugnan por hacerse del control de los recursos, del territorio y de la legitimidad. Un caos que da para todo, como la reciente incursión de las milicias de Al-Shabaab en el Centro Comercial de Nairobi Kenia.
Libia es otro Estado que, luego de la intervención de la OTAN, va en camino a convertirse en uno fallido. En este link se puede encontrar un análisis de aquello. De la misma forma este doble golpe antiterrorista de EE UU muestra que Libia se asemeja a Somalia. El reciente naufragio de un barco que transportaba refugiados a Lampedusa abrió la puerta a la situación Libia. En este link puedes encontrar otro análisis, más descriptivo, de la situación actual, vario pinta, de Libia.
La situación en África y Medio Oriente con los Estados no es fácil. Hay sobrepoblación y escasez de recursos lo que contribuye que la situación se vuelva desesperada y, dado aquello, la posibilidad de revueltas, terrorismo y la autodestrucción de los Estados es cosa de tiempo, lo vemos en Egipto, en Siria y lo seguiremos viendo. Pese a que hay noticias que ven otra realidad o posibilidades, como esta que dice que África alimentará al mundo lo que habla más de la mirada neocolonialista que de una verdadera posibilidad. La estabilidad en África no me parece sea factible toda vez que los Estados Africanos son herencia de un colonialismo europeo más que a agrupaciones naturales e históricas de las naciones del continente. Lo anterior se reafirma con la compra de tierras que se está llevando a cabo pero, como demuestra el caso del Centro Comercial de Nairobi, una cosa es la compra tierras y otra la seguridad que la agricultura podrá ser desarrollada, sobre todo que ese desarrollo no será para los habitantes locales.
En general, todos los estados, cual más cual menos, están comenzando a ser sometidos a presiones de distintas características. La autonomía se está convirtiendo en un deseo cada vez más intenso sobre todo en países o Estados donde hay grupos ya diferenciados y que pasan por situaciones económicas complicadas, como el caso de España con Cataluña y el Reino Unido con Escocia o, más atrás, el País Vasco e Irlanda respectivamente, estos últimos al tener una historia de separatismo más violento se vislumbran como más retrasados en sus aspiraciones de autonomía. Es decir, en la medida que se prevea una incapacidad de los Estados de hacer frente a situaciones cada vez más complejas es factible que soluciones separatistas se vean como adecuadas. En Chile también hemos vivido algunas sinópsis de aquello con, por ejemplo, Aysen el año pasado.
El costo de mantener un Estado es alto y en la medida que ese Estado es más complejo y los recursos son más escasos la situación se hará más difícil. Es conocido el problema de la deuda pública de los países desarrollados y como aquella se ha incrementado en la última década. Sintomático de ello es la situación que en estos días enfrenta Estados Unidos con la disputa en el Congreso para lograr aumentar el techo de la deuda y, con ello, el Estado pueda volver a funcionar, una economía que en términos generales es, todavía, muy débil luego del derrumbe del 2007 y que tiene una deuda cercana a los 17 billones de dólares que equivale a cerca del 100% del PIB, un Estado que para seguir funcionando debe seguir pidiendo prestado. Aquí dejo un pequeño análisis sobre el problema político de fondo en EEUU y esta otra visión, con sutíl humor inglés, sobre lo mismo. La deuda es y será un problema más o menos complejo para algunos Estados, sobre todo considerando que las condiciones para el crecimiento van a ser difíciles en el futuro; este interesante gráfico permite hacerse una idea de la evolución de la deuda en las principales economías, se puede ver que ella, en general, aumenta con respecto al PIB; es probable que un porcentaje importante de esas deudas no pueda ser pagada. Si quieres profundizar el tema, en esta tabla están los datos para todas las economías. Por otra parte, las condiciones de la crisis del 2007 siguen presentes, tanto desde la perspectiva financiera: los bancos siguen siendo gigantes y siguen manejando dinero en instrumentos riesgosos y oscuros; de la misma forma el mercado de la energía, que presiona la liquidez de las personas y empresas, sigue al alza, ese escenario determinará una nueva crisis, similar a la del 2007, en el futuro, lo que complicará aún más a los estados que irán, probablemente, a rescatar nuevamente a su banca a partir de nueva deuda: "los bancos son demasiado grandes para caer". Finalmente te dejo este artículo de Richard Heinberg sobre el futuro de la relación entre EEUU y China, como verás también asume el inevitable fin del Estado.
En fin, podemos seguir dándole vueltas a las bases de lo que podría ser el derrumbe de los Estados dentro de este siglo, pero me remitiré a lo que podría ocurrir en Chile. Desde mi perspectiva, liviana como siempre, mantener el Estado Chileno no va a ser fácil. Es muy probable y, yo diría, recomendable que el Estado Chileno prepare su sepelio de modo que aquel sea lo más organizado posible. Calculo que dentro de este siglo es recomendable que Chile deje de ser un Estado y dé origen, probablemente, a tres o cuatro unidades.
Por qué?
Como veíamos en el Plan Chile III, Nivel Nacional: Transporte se prevee una gran dificultad para mantener la conectividad de esta larga franja de tierra lo que, con alta probabilidad, acarreará problemas para mantener la unidad del Estado y, con ello, desde la perspectiva territorial, podemos ver disgregaciones en la zona norte (de Antofagasta al norte) en el extremo sur (Aysen y Magallanes), la región de la Araucanía que incluye el territorio ancestral mapuche: el Gulumapu al sentir del Partido Nacionalista Mapuche WalMapuWen situación que desde mi cercanía resulta muy factible de concretarse frente a un Estado debilitado como será el chileno a mediados de este siglo.
Tanto la situación en el norte como la de debilidad en la región de la Araucanía corresponden a aspectos heredados de lógicas autodestructivas en las que los Estados, y especialmente el nuestro, se enfrascaron a mediados del siglo XIX, una lógica expansionista propia de aquella época que coincide, en general, con la conquista del Oeste Americano, del colonialismo Africano, etc. todas campañas emprendidas por Estados. Tanto los territorios del norte como el de la Araucanía se anexan al Estado Chileno a partir de acciones de apropiación mediante guerra, ambas son situaciones recientes en términos históricos que todavía están en la memoria colectiva de los respectivos pueblos que resultaron "perdedores" mediante el expediente de la guerra, como demuestra los problemas limítrofes que tiene el Estado Chileno con Perú (límite marítimo), con Bolivia (Mediterraneidad Boliviana) y la conciencia de necesidad de autonomía del WallMapu.
Independiente de la dificultad creciente de mantener la conectividad en Chile. Hay otras situaciones que debilitarían al Estado y que, finalmente podría repercutir en su continuidad dentro del siglo.
La Constitución Política vigente, heredada de un proceso no democrático, consagra la idea de un Estado Subsidiario en un entorno económico NeoLiberal, esta consagración de un modelo económico y de una lógica de acción del Estado determinaría que el nuestro estaría menos preparado para enfrentar escenarios de escasez de recursos en tiempos de cambio climático e inestabilidad financiera.
En esto voy a insistir en que leas esta nota de Jeremy Grantham que ya había citado en un post anterior sobre inversiones. No son días fáciles los que tendrán que enfrentar los Estados y serán más difíciles para los que como el chileno basan la mayoría de sus servicios en la disponibilidad que tiene empresas de hacerse cargo. Empresas que, adecuadamente, se orientan al lucro y que, por lo mismo, puede en algún momento no resultarles rentable la provisión de servicios de primera necesidad para la población (como el suministro de agua cada vez más escasa o de energía cada vez más cara).
Las situaciones anteriores que indican debilidades del modelo de Estado que tiene el país no son las únicas. Recientemente hubo un problema no menor con la producción de fruta de exportación, una helada inusual -cambio climático?- ha arrasado la producción de ciertas regiones y los exportadores piden que se decrete estado de catástrofe y, junto a ello, solicitan al Estado que ayude con financiamiento para recuperar la capacidad productiva de los agricultores afectados situación de desastre que se irá haciendo cada vez más frecuente como anticipaba Jeremy Grantham en la carta que te he dejado en el párrafo anterior.
Podrá el Estado Chileno dar cuenta de ese tipo problemas en un futuro que se asoma cada vez más complicado?
Es probable que no tenga la capacidad de hacerlo.
Más aún cuando las lógicas de los posibles gobiernos futuros sigan consagrándose al mismo modelo de Estado y eviten, a toda costa, hacerse parte de una proyección más o menos seria de los escenarios no alentadores que se preveen.
Por ejemplo, recientemente se ha destapado el Caso Cascadas () que pone de manifiesto la debilidad del sistema de pensiones (subsidiario y neoliberal) del cual casi todos los chilenos participamos. Desde mi perspectiva este sistema de pensiones colapsará en 20 o 30 años más, sino antes. La razón es simple, no habrá crecimiento suficiente que permita sostenerlo como tal y las pérdidas, por este concepto, es probable que sean millonarias. Ya tuvimos un teaser en la crisis del 2007 y, como te anticipaba, es probable que haya nuevas crisis ya que las condiciones que derivaron en aquella todavía se mantienen.
Que hará el Estado frente a una población envejecida que no tendrá una pensión mínima para sostenerse en el día a día? Será un problema mayor que, tarde o temprano, erosionará la capacidad de respuesta del Estado y, con ello, se articularán problemas graves para sostenerlo en el tiempo.
Por suerte frente a esta situación de riesgo que tiene el Estado, la actual campaña electoral está contribuyendo a vislumbrar soluciones a estos riesgos, aunque estas soluciones todavía están en candidatos o movimientos marginales. Es de esperar que en el futuro, cuando la situación sea más crítica y el problema más patente, se puedan articular como posibilidades ciertas de análisis y de solución. Por ahora todavía impera el uso, y abuso, del Estado desde "la élite" y la poca capacidad de la élite para captar el sentido de los tiempos y, en general, la indolencia que esta élite muestra al cambio, perpetuarán la lógica del riesgo por, al menos, un par de periodos presidenciales.
Independiente que nuestra "élite" todavía no vislumbre soluciones a este problema o que todavía no vea este problema yo creo que hay algunas medidas que se deberían considerar para hacer esta transición del Estado Chileno a la nueva ordenación que permita hacer más factible y fácil el cambio a un sistema de vida diferente como demandará el futuro de escasez.
Medidas para adecuar el Estado Chileno a su desmembramiento.
1.- Participación social y política. El Estado Chileno, articulado desde la dictadura, consagra la política a una lógica bipartidista (que está haciendo crisis en todo el mundo) e que impide, por la misma lógica, cambios en ella y cambios a la base del Estado, evitando que manifestaciones minoritarias, por ahora minoritarias, puedan entrar en el ámbito de la política para promover la evolución del mismo, tanto desde la política como de lo administrativo. El Estado, para inclinarse sobre los procesos de transición cultural tan necesarios como urgentes debe abrir e incentivar la participación ciudadana organizada en el debate político, creando espacios físicos (sedes), sociales (programas de incentivo de expresión organizada de ideas), legales (leyes electorales) y constitucionales que permitan el reconocimiento (y el incentivo) de la diversidad y la participación de los ciudadanos.
2.- Redefinición del concepto de Estado. La integración de más actores al debate político e institucional debería permitir, e incentivar, las bases del desarrollo de un programa de largo plazo que permita preveer adecuadamente el problema de fin del ciclo civilizatorio y, con ello, establecer una agenda transformadora del concepto del Estado que facilite el desarrollo de una organización que lo reemplace en el futuro. Cualquier cambio o transformación del Estado, en este caso más que nunca, requiere que exista la mayor cantidad de ciudadanos comprometidos con el proceso, no sería adecuado y factible hacer cambios con sentido sin este requisito.
3.- Incentivo de Transversalidad y autonomía. La base de los aspectos lógicos asociados a las nuevas organizaciones que deberían surgir luego del proceso de transición articulado por el punto 2 deberían estar orientadas por los conceptos de transversalidad y de autonomía. No es factible sostener un Estado que se extiende administrativamente por 5000 kilómetros sobreconcentrando población y recursos en la ciudad capital, por lo cual se debe propiciar una lógica de descentralización física del estado que dé origen y propicie la migración ordenada desde el centro hacia la periferia, quizá con incentivos tributarios o de emprendimiento, y que permita, a la larga, el surgimiento de nuevas unidades administrativas de lo colectivo (nuevos Estados) de menor complejidad.
4.- Nuevo Modelo de Desarrollo. Los puntos anteriores, así como los anteriores análisis de los Planes Chile a Nivel Nacional apuntan a reducir la complejidad de las estructuras claves de la producción (empresas), ciudades y transporte. En general el Estado debería propiciar un nuevo modelo de desarrollo que permita reducir el riesgo de los eventos críticos de energía, climáticos y financieros, un riesgo que se incrementará en el futuro ya que la complejidad hace inmanejables estos tres sistemas claves sobre los cuales se articula la actual civilización. Es necesario entonces desarrollar e incentivar mecanismos que eviten o que reduzcan la exposición de la población, y del aparato productivo, a estos riesgos; no desde la lógica del más (más energía, más resguardo, más control respectivamente) sino desde la lógica de la diversidad y de lo local, que en el fondo es la lógica del menos. En esto, en definir un nuevo modelo de desarrollo y de vivir es, a mi entender, muy importante -y una ventaja- tener en nuestro territorio al pueblo Mapuche y su cosmovisión ancestral.
5.- Relaciones con otros estados. Es fundamental, desde ya, que se haga un esfuerzo importante de mejorar las deterioradas relaciones con los estados limítrofes -serán claves en el futuro- desarrollando diálogos fructíferos de integración y cooperación que permitan a largo plazo establecer los potenciales elementos de integración que den origen a las nuevas unidades administrativas, los nuevos Estados, con una lógica integradora localmente que no necesariamente implique la territorialidad de un sólo estado dador sino unidades territoriales sistémicas, bioregiones, que pueden abarcar territorios de Estados distintos.
Finalmente, lo clave con respecto al Estado es tener claro que hacia fines de siglo es altamente probable que el Estado Chileno no exista como tal (lo mismo para el Argentino, el Peruano, el Boliviano y en general casi para todos los Estados) entonces la pregunta clave: es cómo hacemos, desde el mismo Estado, para manejar de la forma más adecuada este desmembramiento necesario?
Tu participación política, local e informada, será clave.
Por mi parte, este es el último de los post de la sección de Planes Chile para ese futuro que será diferente (Aunque Usted No Lo Crea!).
En adelante me dedicaré a reflexionar sobre la Nueva Cultura, el Proyecto Carrucura y "el vacío, el cocinero y la amante".
Suerte
Gus