lunes, noviembre 25, 2013

La navidad de los pingüinos.

Con este video terminaba el año pasado un post sobre esta época de fiestas, regalos y pirotecnia en que nos sumimos a fin de año.

En los supermercados ya ha comenzado la navidad y el consumo se empieza a deslizar por la ladera de la inconsciencia a manos de la publicidad. Pese a que todo lo que tenía que decir respecto da estas fiestas de la ilusión lo hice en el post del año pasado; los que vivimos en el lado oscuro del consumo, al igual que las tiendas y supermercados,  también podemos hacer algo más de publicidad...

La situación es simple. Tu eres papá o mamá o uno de mi especie que pasará por esta tierra en una fracción mínima de tiempo geológico. Es decir eres la intrascendencia misma, intrascendencia a la cual, solidariamente, me pliego. Independiente que nuestra percepción de la realidad es otra, igual la situación es así: somos intrascendentes.

Pero resulta que si juntamos a muchos intrascendentes como nosotros haciendo la misma cosa, entonces el tema se pone menos intrascendente y puede generar efectos indeseables que no estaban especificados en el envase. A esta altura somos siete mil millones de intrascendentes que, peligrosamente, están comenzando a hacer las mismas cosas en las mismas fechas. Esta situación ocurre como respuesta a estímulos inapelables para nuestra percepción de esta realidad de segundo orden que nos asalta cada vez con más desvergüenza y a la cual contribuimos con cada vez manos reflexión. Somos parte de un cóctel que se está tornando peligroso en la medida que creemos que somos trascendentes por una parte y, por otra, que ciertas fechas son importantes.

Pese a que soy, a esta altura, ateo ello no me impulsa a demonizar la navidad. Desde chico contribuí con ganas a que existiera un pesebre en mi casa y, ojalá, una buena porción de regalos que llevaran mi nombre. Que es la tarea a la cual todo niño está dedicado a fines de año y que me imagino se mantiene ahora, sobre todo que halloween y su pirotecnia dejan el suficiente margen para que esta actividad de promover la navidad se mantenga como tradición. "Evite aglomeraciones, compre sus regalos de navidad en noviembre".

Así, la navidad impulsada por el consumo es lo suficientemente válida desde la perspectiva de los que producen y también desde los que consumen, pero eso en el muy corto plazo ya que a largo plazo trae consecuencias indeseables para esos mismos niños que ahora celebran y exigen "consumo".

Hay víctimas inocentes que nos está diciendo que no necesariamente la navidad del consumo es algo válido. En el contexto cristiano la navidad del consumo puede ser, finalmente, un pecado por omisión.

Hay víctimas inocentes como los pingüinos, toda la fauna ártica y toda la naturaleza en general. Pero, aunque no lo creas, también hay muchos niños. Como aquellos de Filipinas que murieron o ahora están sufriendo por que han tenido que enfrentar el peor tifón de la historia que ha destruido pueblos enteros dejando a millones de filipinos viviendo en condiciones muy duras.

Esta mayor intensidad de los eventos climáticos es, claramente, consecuencia de nuestra actividad industrial y nuestra forma de vida. Nuestra forma de vida que incluye celebrar la navidad como una fiesta de consumo y expansión.

Creo que ya es necesario comenzar a celebrar una navidad diferente.

Con mi hija hemos hecho este dibujo para representar la voz de los que no pueden hablar.



Por una navidad diferente.

Suerte
Gus

Si quieres algunas ideas te recomiendo leas el post del año pasado.

Post Scriptum

[1] 2013.12.09 Vecinos del Oso Polar es una noticia que habla de cómo los osos polares están variando su comportamiento a causa del cambio climático que a esta altura ya es irreversible puesto que es prácticamente imposible disminuir el volumen de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Ya no se trata sólo de una navidad diferente será, sin lugar a dudas, un futuro diferente para estos niños.