Coherencia
(Como haces que algo cerrado parezca abierto)
Gustavo Donoso
May 23, 2026
En el ensayo anterior propusimos que lo que permitía darle una cierta unidad a nuestro modelo de mente autopoiética, que va desde la biología hasta lo social y que caracterizamos, al estilo Edgar Morin, como bio-neuro-psico-social, era que existían coherencias entre los distintos subsistemas. En ese sentido dijimos que entre bio-neuro, neuro-psico y entre psico-social existian tales coherencias y que era fundamental mantener la coherencia para lograr cualquier transformación exitosa.
En resumen la coherencia resulta del acoplamiento estructural que la filogenia, para nuestro linaje homo, y la ontogenia, para un individuo, determinan sobre las distintas relaciones que hemos identificado.
Ya mencionamos que hace 3.500 millones de años se formaron las primeras células procariotas. Es decir nuestro componente bío de la fórmula de mente ha estado presente desde el principio. Y si observamos con cuidado hay también evidencia de conducta “mental” en ese componente. Una ameba, por ejemplo, se desplaza en la dirección de un protozoo producto del gradiente de concentración que especifica su presencia y, con ello, gatillando cambios de consistencia protoplasmática se logra como resultado la formación de un pseudópodo que, finalmente, desplaza a la ameba en la dirección del protozoo cambiando de posición. Por ese mismo cambio de posición, el gradiente de concentración aumentaría invitando, con ello, a incrementar la dinámica que, finalmente, termina envolviendo al protozoo.
Lo que ocurre en el ejemplo anterior es importante ya que, como dicen Maturana y Varela en libro “El árbol del conocimiento”, la dinámica química del diferencial entre ambos lados de la membrana está dando forma a la clausura operacional al producirse una correlación interna entre el grado de modificación de la membrana en contacto con el medio y las modificaciones protoplasmaticas que se observan como pseudópodos.
Nuestra “mente” bio primigenia es, así, autopoiética y, por lo mismo, cerrada a la información pero abierta al intercambio de materia/energía. Es cerrada por que tiene determinismo estructural propio de su filogenia y ontogenia con lo cual el medio no determina, no “informa”, lo que debe hacer sino que solo hay perturbaciones físicas/químicas que pueden o no ser interpretadas por su estructura.
Junto con lo anterior, la “mente” bio primigenia tiene, en forma muy gruesa, dos aspectos: un área sensorial y un área motora, lo que revela una característica clave de su función; la coordinación senso-motora.
Al extenderse la estructura de los seres vivos y dejar de ser unicelulares, las áreas sensorial y motora comenzaron a diferenciarse y a alejarse. Mantener la unidad de la coordinación senso-motora en distancias mayores dentro del cuerpo multicelular requirió el surgimiento de células especializadas, ellas son las neuronas o células nerviosas cuyo origen se sitúa hace unos 500 a 600 millones de años. Entonces, 3000 mil millones de años luego del surgimento de la vida y de la “mente” bio comienza a desarrollarse, de forma fuertemente acoplada, la mente bio-neuro. Decimos fuertemente acoplada ya que el Sistema Nervioso tiene una base biológica pero, independiente de ello, tiene, también, clausura operacional por lo cual puede ser analizado como un fenómeno independiente ya que “el sistema neuronal se haya inserto en el organismo a través de múltiples conexiones con muchos tipos celulares, formando una red...” Entonces 500 millones de años de coevolución permiten un acoplamiento profundo y, por lo mismo, un nivel de coherencia altisimo pese a que tanto el Sistema Biológico como el Sistema Nervioso tienen clausura operacional. Para entender que significa esto último, la clausura operacional, usaré la metáfora que proponen Maturana y Varela en el libro “El árbol del conocimiento”. Ellos argumentan que el Sistema Nervioso puede ser ejemplificado por la tripulación de un submarino que únicamente interpreta señales sobre distintos dispositivos indicadores y, dada esa interpretación, genera las maniobras, sobre otro conjunto de dispositivos, que son necesarias para el correcto desplazamiento del submarino desde la perspectiva de un observador externo. Es decir, el universo de indicadores y mandos que dispone el submarino para su tripulación es, en cada instante, una especie de “correlato” de una “realidad exterior” que, en sí, no existe en la dinámica desde dentro del submarino; de hecho, un simulador de navegación -si existiera- debería poder generar los mismos indicadores y responder a las maniobras de modo tal que la tripulación no podría distinguir entre un submarino que navega o el simulador. Nuestro Sistema Nervioso y, por extensión cualquier sistema con organización autopoiética, al ser cerrado a las interacciones instructivas, con clausura operacional, funciona como la tripulación del submarino, es decir, interpretando y generando cambios estucturales que desde afuera un observador externo puede interpretar como conducta.
Así nuestro modelo bio-neuro se alimenta de aquella relación evolutiva de la misma forma que la interfaz neuro-psicológica. Cuando el homo erectus emerge en nuestro linaje evolutivo a partir, probablemente, del homo habilis y se transforma en la especie homo mas exitosa hasta la fecha con 1.7 millones de años de existencia, hay, desde mi perspectiva, un bucle de retroalimentación positiva que facilita la evolución de su sistema nervioso desde un volumen craneal de 600 cm³ a uno muy similar al nuestro, cercano a 1400 cm³.
Y ello comienza con la erección bípeda y la liberación de la mano que se va haciendo mas compleja en el proceso de fabricación de herramientas que a su vez permite optimizar la alimentación que a su vez permite mejorar la nutrición energética del sistema nervioso y el cerebro, lo que a su vez mejora las habilidades el proceso de fabricación de herramientas y, así, el bucle de retroalimentación positiva continúa y se hereda hasta nuestra especie.
Es un proceso notable de aumento de la complejidad del Sistema Nervioso que hace que emerjan nuevas funcionalidades que llegarían a conformar el tercer subsistema de nuestra cadena: el Sistema Psíquico. Usando la libertad que nos proveen estos ensayos hemos asimilado al Sistema Psíquico como un sistema autopoiético de pensamientos de forma similar como lo hace Niklas Luhmann en el marco de su teoría de Sistemas Sociales. Asumimos que los pensamientos, que no son exclusivos de nuestra especie, corresponden a recuerdos y proyecciones desde la perspectiva dada por nuestras interacciones sensoriales como también de los escenarios simbólicos, oníricos o cualquier otro que resulte de mecanismos voluntarios e involuntarios de actividad. Aquí la coherencia dentro de la relación entre el Sistema Nervioso, y el Sistema Psíquico estaría dada, por ejemplo, en nuestra hipótesis sobre la Sombra como desequilibrio emocional que se refleja en una especial configuración neuronal sobreviviente de la poda sináptica y que daría origen al Ego como un conjunto de pensamientos que alimentan la idea de “El Ser”. La Sombra reside en el Sistema Nervioso y Ego es la interpretación psíquica de esa Sombra, ambos como un conjunto de coherencias que se coconstruyen en el devenir de la vida del niño y adolecente.
Así la relación neuro-psicológica es clave tanto en la transformación como en la conservación del sistema Sombra-Ego. Y la dificultad de acceder a ella instructivamente está representada en nuestro modelo por su centralidad que nos dejaría sólo dos entradas doblemente indirectas sobre este núcleo: la bio y la social.
Para terminar, la relación de coherencias expuestas, nos quedaría revisar la interfaz psico-social. Hemos asumido que la componente social corresponde al modelo propuesto por Luhmann de Sistema Social, donde es la dinámica de comunicaciones que producen comunicaciones mediadas por una frontera de Sentido lo que determina el caracter de esta coherencia. Así, con respecto al Sistema Psíquico, es la atribución, segun Luhmann, el mecanismo que permite hacer el puente entre los pensamientos y las comunicaciones y es el Sentido la forma en que se expresa como válida quedando la semántica particular de ambas remitida a la complejidad de los pensamientos y a su totalidad en el entendido que los Sistemas Psíquicos participan como entorno de múltiples Sistemas Sociales.
Dejaremos para futuros ensayos seguir profundizando estos temas con casos mas concretos ya que en el próximo retomaremos la Reconstrucción Amorosa del Yo pero ahora con algo más de músculo conceptual.