sábado, mayo 09, 2026

Poniendo todo junto (El juego de interrelaciones entre Sombra y Ego)

Como argumentamos con anterioridad, probablemente, el evento del Dryas Reciente y el previo impacto con la cola del cometa determinaron cambios sustanciales irreversibles en la psicología y la cultura de la humanidad prehistórica.

Sólo se necesita un poco de sentido común para evaluar que efectivamente hay una alta probabilidad que el deterioro de las condiciones de crianza y de alimentación hayan impactado negativamente en la conducta humana y en la dificultad de revertir esa situación. Basta con una o dos generaciones para consolidar un cambio cultural y dado que el Dryas Reciente se estima que duró 1.200 años lo que significa más de 40 generaciones entonces la expulsión del paraíso fue en toda regla.

La principal hipótesis que hemos estado manejando es que el desarrollo del Yo era lo usual en tiempos prehistóricos y que posteriormente al Dryas Reciente lo normal fue el desarrollo del Ego para compensar la presencia de la Sombra y, con ello, el debilitamiento del Yo. Actualmente aproximadamente el 50% de los niños presentan un apego inseguro, lo que determiraría que al menos la mitad de población tiene altas probabilidades de tener Ego.

En ensayos anteriores, también, caracterizamos a la Sombra como "pivotes emocionales" que succionaban el espacio emocional en su dirección. En ese sentido, por ejemplo, la sombra puede manifestarse en comportamientos y patrones relacionales que se repiten, quizá involuntariamente. También establecimos la hipótesis que este desequilibrio que ocurre en el espacio emocional altera la lógica acción/reposo (emoción/amor) por el debilitamiento del aspecto amoroso de la ecuación.

No resulta del todo fácil describir un modelo de la Sombra y su relación con el Ego, y todo lo anterior, usando los elementos de la Teoría de la Autopoiesis pero haré un intento con un ejemplo general en principio y detallado posteriormente.

La "puericultura facista" corresponde a las políticas y prácticas de crianza infantil promovidas por los regímenes facistas de la primera mitad del siglo XX en Europa. La cual tenía el objetivo de "crear" el "hombre nuevo" al servicio al estado.

Se promovían manuales que aconsejaban, evitar "mimar" a los bebes, no atendiendo el llanto, poca demostración afectiva, separación temprana de la madre, horarios estrictos, etc. buscando "crear" adultos insensibles, obedientes y sin empatía. Los análisis psicológicos posteriores determinaron que esta crianza generó apego evitativo y desorganizado de forma masiva en esas generaciones.

Cuando la puericultura facista busca crear "adultos insensibles, obedientes y sin empatía" a lo que esta apuntando es que aquellos adultos tengan un Ego "insensible, obediente y sin empatía" y, por lo tanto, ahí no hay, desde la perspectiva de muestro modelo, un Yo. Emocionalmente aquel Ego se correlacionaría con los apegos inseguros evitativo y desorganizado, es decir, de alguna manera la Sombra emocional está alredor de emociones que enfatizan ese tipo de apego. Si observamos, desde la teoría de la autopoiesis tenemos 4 sistemas involucrados aquí: el biológico, el nervioso, el psíquico y el social; donde los dos primeros pueden ser modelados desde la autopoiesis biológica, mientras los dos últimos desde la autopoiesis social de Niklas Luhmann. La Sombra aquí es una respuesta bio-neurológica a una situación de apego en la crianza, mientras que el Ego lo podemos ver como una respuesta neuro-psico-social a la Sombra.

La mayoría de nosotros puede con alguna facilidad identificar su Sombra como algunas emociones "inexplicables" que ocurren en algunas situaciones particulares, probablemente relacionales (frecuentemente con padres o hermanos o cercanos desde la infancia).

Emociones que determinan, probablemente, una "respuesta" a nivel psicológico que, usualmente, puede ser caracterizada con una palabra del lenguaje como, por ejemplo: "sin empatía" lo cual sería, desde nuestra hipótesis, una caracterización del Ego. La sombra es la respuesta biológica, el Ego es la respuesta social de un mismo fenómeno de desequilibrio en nuestro espacio emocional.

El niño en el entorno de la puericultura facista esta expuesto a dos fuerzas que buscan moldear su Ego. La presión sobre su biología emocional, por ejemplo no atendiendo el llanto y, por otro lado, la presión sobre su aspecto social incipiente, por ejemplo, cuando se le exije que sea obediente y respete los horarios. Si observamos vemos dos mensajes en los extremos de los sistemas del niño, un mensaje biológico-emocional y otro social-simbólico.

Si ambos son coherentes y reiterados los sistemas neuronal y psíquico los integran como respuestas válidas según su propia dinámica estructural evitando la posterior poda sináptica, y, con ello, su validación psicológica. Así tendríamos entonces la formación del Ego como respuesta al patrón emocional de la Sombra que, gracias a la poda sináptica esta organizada, probablemente, como un subsistema neuronal.

Podemos plantearnos varios ejemplos que nos permitirían especular sobre como las relaciones de apego defectuoso en la infancia determinarían el desarrollo de la Sombra como un subsistema neuronal que, puesto en marcha, funcionaría como cualquier sistema autopoiético abierto al intercambio de materia y cerrado a la información. Y, como dice H. Maturana: conservador. Todos los sistemas son conservadores por lo tanto no resulta fácil hacer cambios, volveremos a ello en los siguientes ensayos.

Ahora imaginemos el impacto que tiene para el niño pequeño que los cuidadores no atiendan su llanto nocturno. Por miles de años los homos hemos atendido el llanto nocturno de nuestras crías y si eso no ocurría era por un impedimento muy importante, probablemente ahuyentando un depredador o sucumbiendo al mismo. El niño abandonado, al tiempo, se silencia por que instintivamente, quizá, se protege de la misma amenaza que terminó con sus cuidadores. Pero aquella situación en el ambiente primitivo es circunstancial ya que era fácilmente resuelto por la tribu o el clan, todo lo contrario de un ambiente como el que proponía la puericultura facista donde el abandono es sistemático, lo que determina el que un importante volumen de conexiones sinápticas se destinen a resolver aquella situación de abandono que se repite noche a noche.

Emocionalmente, entonces, hay una biología del abandono, ya que neuronalmente hay un conjunto importante de neuronas y sinapsis orientadas a preservar esta biología del abandono lo que, probablemente, la hace emerger usualmente en la vida diaria relacional del niño en proceso de adquirir el lenguaje simbólico y, por lo mismo, en la socialización (desde la perspectiva del sistema social propuesto). Así la dinámica biológica del abandono se hace presente en el lenguaje obligando a su caracterización y, por tanto, generando con ello una identidad "falsa" alrededor de ese rasgo, identidad que se plasma en, principalmente, el sistema psíquico; pero, como se ve, con importantes raíces inconcientes hacia el sistema emocional, hacia nuestra biología y el sistema nervioso. También su influencia se extiende al sistema social de donde, probablemente vienen, por cierto, los mayores refuerzos y, paradojalmente, amenazas.

El Yo, en este juego de interrelaciones entre Sombra y Ego, es completamente marginal o inexistente.

En la siguiente entrega comenzaremos a revisar algunos aspectos que pueden ayudar a la reconstrucción amorosa del Yo.

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(Por si es de interés dejo este estudio de las raíces históricamente profundas del facismo lo que no es raro ya que la inspiración de Mussolini fue el Imperio Romano, que no era ajeno a la crueldad. El sitio de Blair Fix es interesante, lo recomiendo).


(Publicado en gustavodonoso.substack.com, Apr 18, 2026)