sábado, mayo 09, 2026

Yo vs. Ego

Si bien los dos ensayos anteriores han girado en torno a esta dualidad entre el Yo y el Ego:

"Lamentamos informar que tanto Yo y Ego no existen".

Yo y Ego son, finalmente, un modelo extra simplificado de patrones de "conducta" que usamos aquí, y en general, para intentar explicar algunos fenómenos.

Además de aclarar que estamos hablando de modelos, también es necesario indicar, en este punto, que la opinión descrita en estos ensayos tiene su origen en el petróleo.

El petróleo en particular y los combustibles fósiles en general son, por lejos, los responsables de la existencia de la que es la mayor civilización que se haya desarrollado sobre la tierra y, por lo mismo, el declive productivo del petróleo, que comienza por estos días, definirá también el declive de nuestra civilización.

Una civilización, en mi opinión, está lejos, muy lejos, de la vida paradisiaca que, probablemente vivieron nuestros ancestros antes del choque de la tierra con el cometa hace 12.800 años. Aquella vida primitiva era paradisiaca principalmente por que se articulaba sobre un Yo sano y un apego seguro, ambos requisitos sin los cuales no hay paraíso.

Una civilización aporta algunas ventajas, bastante aburridas, a una clase "privilegiada" a un costo muy alto para el resto, donde este resto incluye desde las clases no privilegiadas hasta los nichos ecológicos que albergan tales civilizaciones. Estos costos, crecientes, son los que finalmente las autodestruyen. Así las preguntas asociadas al petróleo, las civilizaciones y otras que buscan responder los porqué de tales constructos humanos derivaron, finalmente, en esta reflexión que nos lleva a la necesidad de entender el Ser, el Yo, el Ego y "las otras chicas del montón" en procura de aumentar la resiliencia de nuestra especie frente a un evento que puede ser lo suficientemente disruptivo como para necesitar algunas respuestas útiles.

Pero volviendo a nuestro modelo Yo/Ego hay un aspecto que es necesario agregar y que corresponde al concepto de Sombra. Articulado originalmente por Carl Jung como un arquetipo oscuro, que contiene todo lo que negamos de forma inconsciente, el concepto de Sombra resulta interesante para describir lo que hemos llamado desequilibrio emocional, sobre todo para hacer una metáfora útil a la necesaria autoobservación. Para explicar aquello vamos, entonces, a la biologia de todo esto.

Nuestra especie es Homo Sapien Sapiens y su surgimiento se remonta a 300.000 años, probablemente en el valle de Rift en África. Con un volumen craneal que promedia los 1400 cm³ es el mayor en su línea evolutiva que incluye al homo habilis, al homo erectus y al homo heidelbergensis. El volumen craneal es importante por varias razones pero aquí nos interesa la dificultad que plantea en el parto. A diferencia de buena parte de las otras especies nuestra gran cabeza (y nuestros grandes cerebros, Kurt Vonnegut dixit) dificulta el parto por lo cual una importante etapa de nuestro desarrollo neurológico se realiza fuera del útero materno. La siguiente imagen muestra la evolución de la densidad neuronal del niño y describe, gráficamente, la poda sináptica que ocurre hacia la adolescencia desde los 6 años:

Poda sináptica:


(Imágenes extractadas de: https://gammaknife.com.ec/poda-neuronal/)

Lo que avala, biológicamente, la necesidad de amor incondicional y tranquilidad en la etapa de crianza. Así el destete tardío (3 a 4 años) en las antiguas sociedades de recolectores/cazadores previas al evento del impacto del cometa aseguraban que el desarrollo emocional del niño fuera equilibrado, mientras que el destete tamprano de los sociedades protoagrícolas posteriores dificultan la crianza de los niños y, probablemente, definen desequiliarios emocionales que de ahí en más no desaparecen en las sociedades humanas.

Otro aspecto biológicamente relevante es el importante cambio de dieta que significa el centrar la alimentación sobre cultivos anuales en desmedro de frutos recolectables desde arbustos y, sobre todo, árboles. Ello principalmente por que la disponibilidad y variedad de nutrientes que permiten los árboles sería mayor que la de otras fuentes amimentarias cuyas raíces penetran superficialmente la tierra. Así, es probable que el arado además de empobrecer los suelos haya, también, empobrecido el desarrollo emocional de la humanidad y quizá, como veremos mas adelante, dificulte la capacidad de hacer los cambios necesarios para revertir aquello.

Es probable que en una parte importante del paisaje de aquella época, podemos imaginar, tanto los árboles como arbustos fueron presa de los feroces incendios, primero, y luego de la dificultad en prosperar dada por el enfriamiento posterior conocido como el período Dryas Reciente, con lo cual la biología de nuestra especie cambió. Varios estudios demuestran una reducción de tamaño y la emergencia de una serie de problema físicos y de salud asociados al cambio de alimentación que significó la introducción forzada de la agricultura. Aquí podemos hacernos la pregunta de ¿porqué los humanos abandonamos un sistema que nos mantenía sanos por otro que, evidentemente, nos hizo más frágiles? Claramente aquello fue por la necesidad de supervivencia y, por lo tanto, la introducción de la domesticación en el acervo cultural de la humanidad no fue un progreso, no fue un logro evolutivo como se cree, sino sólo una respuesta a un evento catastrófico.

Así, volviendo a la Sombra podemos reflexionar en torno a su razón de ser biológica. En primer lugar cuando vemos le evolución neuronal del niño como una dinámica de incremento y posterior decremento de la cantidad de conexiones neuronales y relacionamos aquello con el espacio emocional entonces las preguntas que surgen son: ¿donde se codifica ese espacio? ¿Donde están las respuestas emocionales? ¿Donde es posible encontrar eso que hemos "definido" como espacio emocional equilibrado? Es probable que ahí, en esa red neuronal, se encuentren, de alguna manera, codificadas las respuestas emocionales. Si el apego es seguro es altamente probable que esa codificación lleve detrás un volumen neuronal por сadа emoción mas o menos equivalente es decir, simplificando al extremo: una masa neuronal equivalente para la tristeza, para la alegría, la ira, etc., y, también, una masa neuronal para el amor (aceptación/respeto) que sería el estado de reposo. Cuando no hay apego seguro planteamos la hipótesis que el modelo emocional presentaba uno a más desequilibrios, los cuales, de forma muy simple, determinarían masas neuronales no equivalentes, es decir, se refuerza ciertas respuestas emocionales por sobre otras y ello determina que aquellas podrían funcionar como "pivotes", arrastrando todo el espacio emocional en su dirección. No es dificil ver, en la realidad, conductas que responden a aquella premisa.

También es factible hacer una reflexión, sino similar equivalente para nuestro segundo cerebro, el de la flora intestinal que, sabemos, maneja importantes aspectos de nuestro ser emocional. Pero por ahora como metáfora resulta bastante mas gráfico centrarse en el sistema nervioso.

Así, nuestro simplificado modelo Yo/Ego tiene un componente adicional a nivel emocional/biológico/neurológico: la Sombra.

Es la presencia de la Sombra lo que determinará el surgimiento posterior del Ego, como una respuesta en el espacio psíquico del niño la cual él introduce, probablemente en forma inconsciente, para tratar de resolver los desequilibrios emocionales y la ausencia o debilidad de una emoción de reposo como el amor.

En el siguiente post revisaremos las implicancias que la Teoría de la Autopoiesis determina para lo que hemos visto hasta ahora.

(Pubicada originalmente en gustavodonoso.substack.com Apr 05, 2026)